No estoy solo
Tras el temblor opaco de las lágrimas;
tras el profundo velo de mi sangre;
Tras la primera música del día...
No estoy solo, me acompaña
la pura eternidad de cuanto amo:
junto a Dios eternamente.
No estoy solo.
No estoy solo.
Tras la postrera luz de las montañas;
tras el estéril gozo de las noches;
tras el augurio helado del espejo,
no estoy solo...
No estoy solo, me acompaña
la pura eternidad de cuanto amo:
junto a Dios eternamente.
No estoy solo.




