Somos Pecadores
No seas como aquel fariseo
que al templo subió para rezar
y creyéndose de todos el más bueno
despreciaba con soberbia a los demás.
Que tú seas como aquel publicano
que rezaba a Dios con humildad
y golpeándose su pecho le decía:
“Señor, de mí, ten piedad”.
Ten piedad que somos pecadores
y necesitamos tu perdón,
que ninguno crea ser ya santo,
acudamos a la confesión.
Ten piedad de mí, ten piedad, Señor
ten piedad que soy un pecador.
Vengo a Ti, Jesús, arrepentido
quiero recibir la absolución.
Ten piedad que somos pecadores...




