Mi Misa
Cuando llega el domingo,
mi día preferido,
me baño con alegría,
y estoy limpio todo el día,
me pongo guapo
y me doy prisa
para no llegar tarde a Misa.
Mi misa no me la pierdo
por nada del mundo,
como estoy siempre atento,
yo nunca me aburro. (bis)
Pues sé que allí Jesús
muere por mí en la Cruz,
y yo lo presencio
con esa fe que Él me dio,
¡qué grande es su Amor!
Cuando llega el domingo,
mi día perferido,
Dios a mi corazón habla
a través de su Palabra.
Me abraza suave
como la brisa,
¿qué sería de mí
sin la Misa?
Mi misa no me la pierdo....




