Ven y sígueme
Una noche de trabajo
y mi red está vacía.
Cuando despunta el día
se oye una voz en el lago:
"Muchachos, ¿tenéis pescado?
a la derecha encontraréis".
Con la fuerza de tu palabra
ya mi red se está llenando.
Ven y sígueme,
mis ojos se han fijado hoy en ti.
Ven y sígueme,
hoy necesito tus manos para Mí.
Entonces te conocimos,
mi Señor resucitado.
Unas brasas, pan, pescado, queremos estar contigo.
Tus ojos se me clavaron:
"Tú, ¿me amas más que éstos?"
Señor, Tú conoces todo
y Tú sabes que te quiero.
Ven y sígueme, ...
Mi corazón orgulloso que días antes te negó,
reconoce humildemente
la pobreza de mi amor.
Por tres veces preguntaste
si era tuyo el corzón
y tres veces respondiste:
"Mi rebaño apaciéntalo"



