cart

Viernes, 15 Junio 2018 11:33

En Portada: persecución en Oriente

Jérôme Blanchet, responsable de la misión de «L’Oeuvre d’Orient», nos cuenta en qué consiste esta iniciativa, señalando sus puntos principales: la defensa y rehabilitación de los cristianos perseguidos en Medio Oriente.

Publicado en En portada

Editorial

Una pareja de novios colombiana se alejó de Dios en una etapa de su vida y, tiempo después de reconciliarse con Él, elaboró cerca de mil rosarios para enviarlos a los cristianos perseguidos en Medio Oriente como un signo de esperanza.

Publicado en Noticiario semanal

El sacerdote del IVE, P. José Enrique González, misionero durante once años en Medio Oriente y que actualmente se encuentra en Egipto, nos adentra en la realidad de persecución del cristianismo en este país de larga tradición cristiana copta: el sufrimiento constante del pueblo cristiano, el extremismo islámico que impera en sus vidas cotidianas a nivel social, las vivencias de amor y perdón que reinan en la vida de los fieles cristianos y el grito constante al martirio en el día a día egipcio. Únete a la valentía de los testigos de nuestros tiempos en «Tras las huellas del Nazareno».

¿Quieres ver el avance de la entrevista realizada en «Tras las huellas del Nazareno» al P. José Enrique González (IVE)? Este sacerdote, misionero en Egipto, nos hace partícipes de su larga vivencia en varios países de Medio Oriente y nos adentra en su actual y difícil misión entre los cristianos perseguidos de Egipto. Siéntete orgulloso del Pueblo de la Cruz, en «Tras las huellas del Nazareno».

Publicado en Clips
Miércoles, 03 Enero 2018 13:27

La intercesión de los mártires

resu p enrique1

Tras las Huellas del Nazareno cuenta con el testimonio del P. Enrique Montes, misionero del Instituto del Verbo Encarnado que, tras vivir dieciséis años en Medio Oriente, lleva dos años sirviendo a los cristianos de los campos de refugiados de Irak.

En efecto, el P. Enrique Montes —hermano del conocido P. Luis Montes— nos trae noticias muy recientes de la situación de los cristianos perseguidos de la Llanura del Nínive, en estos momentos en los que avanza y se consolida la liberación de las ciudades que tuvieron que abandonar precipitadamente, ante la entrada a sangre y fuego del Estado Islámico.

El P. Montes nos habla de la realidad que las 120 familias del campo de refugiados de Bagdad, que llevan tres años viviendo en contenedores y que, sin embargo, rebosan de esa alegría que solo Cristo puede dar. Hablará sobre las posibilidades reales de volver a sus casas. Nos contará el testimonio que recibió del padre de la famosa Mariam, esa niña que se hizo famosa a través de un breve video en el que expresaba su perdón hacia los terroristas del Estado Islámico que la habían dejado sin casa, sin escuela y sin futuro. Si Mariam les impresionó, prepárense a recibir el testimonio de su padre. Escucharemos también sobre los 21 coptos asesinados en Libia y el testimonio de perdón de la madre de dos de ellos. Y escucharemos emocionantes y clarificadoras, como cuando afirma que, la intercesión de los mártires en el cielo, es el límite que Dios pone al mal.


El P. Enrique Montes es un misionero del Instituto del Verbo Encarnado. Nació en Argentina y lleva dieciséis años misionando en distintos países de Medio Oriente: en Tierra Santa, Jordania, Egipto y, finalmente, desde el 2 de noviembre de 2015, en Bagdad.

El P. Enrique Montes sabía a dónde iba y para qué misión se había ofrecido. Podía intuir también las dramáticas situaciones a las que iba a tener que hacer frente en la capital de Irak. Hasta allí habían llegado, en ese fatídico mes de agosto del año 2014, después de una precipitada huida para escapar de las manos del Estado Islámico, unas 120 familias cristianas procedentes de diversas poblaciones de la llanura de Nínive. Habían llegado con lo puesto, debiendo abandonarlo todo —casa, trabajo, futuro— con tal de conservar la fe. En esos precisos momentos, comenzaba la reconquista de la llanura del Nínive por parte del gobierno, pero la guerra continuaba.

resu p enrique 3Uno de los trabajos apostólicos que asumió el recién llegado P. Enrique Montes fue precisamente la atención del campo de refugiados donde vivían, en paupérrimas condiciones, esas 120 familias. Cada familia tenía asignado un «contenedor» como residencia familiar: «El contenedor tiene, por un lado, la cocina y, por otro lado, las habitaciones. Las habitaciones se transforman en comedor, y luego se vuelven a transformar en habitaciones para que los habitantes del contenedor puedan dormir».

El campo de refugiados se encuentra, por otro lado, en una ciudad en la que hay una media de veinte atentados diarios. ¿Quiénes son los que cometen esos atentados? El P. Montes responde: «Es el mismo Estado Islámico el que produce los atentados en Bagdad. Quitarle el territorio al Estado Islámico no implica destruir al Estado Islámico. Ellos van a seguir con su guerra, van a seguir atacando no solamente en Siria, en Irak, en Nigeria y en otros países de África. Nadie habla sobre Nigeria y, sin embargo, es el lugar donde más mártires se están produciendo de la Iglesia católica. El Estado Islámico también quiere que sus miembros, distribuidos no solamente en Medio Oriente sino también en Europa, ataquen todos los países donde puedan hacerlo».

Ante el avance de la reconquista de la llanura del Nínive, ¿cómo están reaccionando los cristianos del campo de refugiados de Bagdad? A lo largo de estos tres años, más de veinte familias de las que se encontraban en el campo de refugiados han abandonado el país. De las que quedan, casi el 80% son de Qaraqosh. El 20% restante fundamentalmente es de Mosul, con un breve tanto por ciento de otras poblaciones. El P. Enrique explica: «Las familias de Mosul no quieren regresar a Mosul. Varias de las familias de Qaraqosh me han dicho que regresaban a Qaraqosh. De hecho, varias personas han regresado a Qaraqosh en estos días, porque ya está totalmente liberada toda esa zona. Sin embargo, no es fácil regresar, porque lo primero que quiere el Patriarca caldeo católico, Mons. Luis Rafael I, es que se asegure la paz y la convivencia entre las distintas religiones que viven en el país, o sea, entre musulmanes y cristianos, pero también entre los musulmanes chiitas y los sunitas. A mí me parece que, en este momento, no es tan viable que la gente que está en Bagdad regrese a Qaraqosh. Ellos están deseosos de volver. Quieren volver. Y nosotros queremos que ellos vuelvan. Es su casa. No es digno que vivan en Bagdad en un contenedor. No es saludable para la misma familia. Muchos de ellos aún no tienen trabajo. Es una vida dura la que están llevando en Bagdad. Y, sin embargo, aun cuando ellos quieren volver, y es nuestro deseo que ellos quieran volver a tener una vida digna, a tener una vida cristiana… Es una situación bastante complicada y difícil. Tenemos que seguir rezando, tenemos que seguir ofreciendo nuestras pequeñas penitencias, y tenemos que seguir ayudándolos, ya sea dando a conocer esta situación a otras personas que no lo conocen, ya sea ayudando en el sentido económico. Pero bueno, lo importante es que en algún momento ellos puedan regresar a sus hogares».

El P. Enrique visita cada sábado el campamento Virgen María para visitar a los refugiados y ofrecerles confesión y ayuda espiritual y material. De la celebración de la Eucaristía se ocupan los mismos sacerdotes de rito sirio-católico también refugiados en el campo. Al P. Enrique le impresiona la alegría de estos cristianos que lo han perdido todo por Cristo, y por Él llevan tres años viviendo en contenedores indignos de llamarse viviendas: «Algo característico en estas personas es la alegría. Hablar de alegría después de haberlo abandonado todo por Cristo, implica la vida de la gracia. Uno puede reírse, uno puede manifestar una cierta alegría. Pero al no tener a Cristo la alegría es imposible, porque la alegría es fruto de la gracia, y estas personas no solamente ríen, estas personas son alegres, lo cual nos hace pensar que viven la vida de la gracia. Aparte, que haber perdido todo y permanecer con esas sonrisas y con esa alegría, implica que Dios los está bendiciendo y los está fortaleciendo. El deseo de volver a sus hogares incrementa esa alegría, sin embargo es un incremento accidental, porque la alegría y la paz proceden de Cristo que habita en los corazones de ellos».
resu p enrique 2
El misionero habla, conmovido, sobre Mariam, esa niña que se hizo famosa por sus palabras de perdón hacia los terroristas del Estado Islámico, y de sus padres, cristianos verdaderamente ejemplares: «Uno se enriquece con la experiencia de estos cristianos perseguidos. Hemos tenido casos en los cuales los cristianos han manifestado el perdón y el agradecimiento. Es muy famosa esa niña que vive en Erbil, en uno de los campos de refugiados, se llama Mariam. Todos la conocemos, hemos visto videos en YouTube sobre ella, sobre su perdón y agradecimiento. Mi hermano, el P. Luis Montes, quiso conocer a los padres, porque él decía: “Si la niña tiene frases de perdón, y no son frases que le han inculcado para que diga, sino que realmente lo siente, eso se debe a los padres, eso se debe a que alguien puso una semilla en el corazón de ella, y esos son los padres”. Fue a ver a los padres y hablo con el papá. Y el papá le dijo que él, antes de la venida del Estado Islámico era un necio. Se preocupaba por su familia, de que fuera a misa y rezaran, pero él decía: “Yo nunca vi al pobre que estaba al lado mío. No lo veía”. Él estaba centrado en su familia, en su persona, en sus cosas. Pero en los cristianos que estaban cerca de él y eran pobres, y estamos hablando de Qaraqosh, es decir, no es una ciudad rica, y no lo veía. El pasaba al lado pero no lo veía. Pero cuando Dim, el padre de Mariam, tiene que abandonar todo, tiene que abandonar su ciudad, y se dirige al Kurdistán, primero la Iglesia le ayuda dándole una tienda, dándole un lugar que sería como una casa y, en segundo lugar, distintos cristianos fueron ayudándolo a él y a su familia. Y él decía: “Ellos no me conocen. Yo soy como ese pobre que estaba al lado de mi casa y que yo no veía. Ellos me ayudaron. Y termina con  una frase muy fuerte: “Agradezco al Estado Islámico porque ellos me han abierto los ojos, ellos han hecho que demos”. ¿Que ha hecho el Estado Islámico? El Estado Islámico quiso matarlos y los obligó a huir y dejar todo. Pero él agradece esa circunstancia que Dios le dio por un medio, que fue el Estado Islámico, que fue algo malo  —tener que dejar todo, abandonar todo, dejar su pueblo, su ciudad— pero con eso el comprendió el valor que tiene la caridad, el valor de la hermandad. Jesucristo murió por nosotros y nos redimió. Y Jesucristo nos llamó amigos, nos hizo hijos de Dios, nos dio una Madre, que es María. Y esa es la riqueza del cristianismo que él no veía. Y, a partir de este hecho muy malo, que fue el Estado Islámico, él empezó a comprender de un modo más palpable lo que significa ser cristiano. Y como él tenemos muchos».

El P. Enrique hace alusión al famoso martirio de los veintiún cristianos egipcios en Libia, degollados por el Estado Islámico. La madre de dos de esos mártires, al preguntarla qué haría si viera a los asesinos de sus hijos, respondió que lo primero que haría sería abrirles las puertas de su casa, y los invitaría a tomar un café. Hay que entender qué significan en Medio Oriente estas palabras, porque se escapan a nuestras formación y cultura occidentales: «En Occidente ya sería fuerte que la madre invite a los asesinos de sus hijos para entrar en su casa. Nosotros hicimos un video explicando qué significa el café en el mundo árabe, y qué significa para un cristiano ofrecer un café. Cuando nosotros vamos de visita, ellos no nos preguntan si queremos tomar algo, nos ofrecen el café. Ellos lo que están ofreciendo no es una bebida, no es algo para que podamos empezar a conversar ellos, nos están ofreciendo su misma casa, ellos están ofreciendo el pertenecer a la familia. Por eso, cuando la mamá de estos mártires dice que si vieses a los asesinos les haria pasar a su casa para ofrecerles un café, lo que significa es que los invita a formar parte de familia. Ella explica por qué haría eso: “Porque ellos lograron que sus hijos entraran en el Reino de los Cielos, y no solo entrar en el Reino de los Cielos, sino que fuesen mártires, es decir, imitasen a Jesucristo en la muerte, en la crucifixión.
El cristianismo tiene otra grandeza, que es la grandeza de Dios: “Dios quiere que todos los hombres se salven”, dice San Pablo».

El P. Enrique está convencido de que el mal tiene un límite. Y se explica: «La oración de los mártires en el cielo, ante Dios, la intercesión continua de los mártires a Dios, es el medio que Dios elige para ponerle fin  al mal. Cuando uno recibe una noticia como esta se puede entristecer, pero nunca tiene que desear la muerte o la condenación de los miembros de Estado Islámico, uno tiene que unirse a la oración que están haciendo los mártires en el cielo». Y entonces estaremos colaborando de verdad a ponerle límite al mal.resu p enrique 4

El P. Enrique recuerda la famosa frase de Tertuliano: «La sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos», y dice: «Así como Dios le pone un límite al mal, así bendice a distintas personas con la conversión (…) Nuestras oraciones en Occidente pueden ayudar a la sangre derramada por los mártires a producir nuevos cristianos, ya sea conversión al cristianismo, ya sea que los mismos cristianos se enardezcan, como el ejemplo que les ponía del papá de Mariam que, siendo un cristiano tibio, un cristiano que se dedicaba solamente a su familia, encontró el verdadero cristianismo, encontró la verdadera grandeza del cristianismo, y encontró al pobre que el antes no veía. Las oraciones nuestras en Occidente se unen a las oraciones de los mártires, se unen a las oraciones de los cristianos perseguidos, se unen a la sangre de los mártires, y producen nuevos cristianos».

Publicado en Cristianos perseguidos

El P. Enrique Montes (IVE), tras dieciséis años en Medio Oriente, comparte con nosotros los retos cotidianos del campamento de refugiados «Virgen María», las profundas vivencias de fe en la catedral latina de Bagdad y los temores ante las todavía presentes «células dormidas» del Estado Islámico.

En nuestra sección Resumiendo, dentro de Recursos catequéticos, hemos puesto por escrito este programa. Puedes leerlo aquí.

Sábado, 04 Febrero 2017 00:50

En portada: El cristiano en Medio Oriente

En este episodio de "En portada", el P. Rodrigo Miranda revela el contraste entre lo que llega de noticias a Occidente y lo que realmente vive el cristiano en Medio Oriente.

 

Publicado en Despiertaن

TLHDN P Luis Montes IVE

Tras las Huellas del Nazareno, la serie de la Fundación EUK Mamie-HM Televisión sobre la persecución actual que sufren los cristianos en muchas partes del mundo, publica esta semana un nuevo y conmovedor testimonio. El que nos describe en esta ocasión el sufrimiento del pueblo iraquí es el P. Luis Montes, sacerdote y misionero del Instituto Verbo Encarnado. El P. Montes, en concreto, lleva veinte años en Medio Oriente, los seis últimos en Irak. El peligro – como nos va a relatar en su testimonio – es grande, pero este entregado religioso no se plantea abandonar Irak y a los cristianos iraquíes. Con la serenidad de quien ha meditado profundamente su decisión, afirma: “Estamos sirviendo a un pueblo mártir ¿Irnos? No, no, no, no”.


Con el corazón en la mano, el P. Luis Montes nos relata cuál es la vida diaria de un sacerdote en Irak, los ejemplos de perdón y de fe heroicos que recibe de los cristianos iraquíes, nos describe el sufrimiento de las familias… Describe también las dificultades de los cristianos para regresar a sus ciudades de origen, sembradas de minas antipersona que el Estado Islámico ha dejado escondidas incluso en juguetes o electrodomésticos… Habla de la actuación de las potencias extranjeras, que están usando al Estado Islámico para sus propios intereses: “La actuación de las grandes potencias ha sido muy desilusionante. Para mí, en muchos casos, es directamente criminal”.

El P. Luis pide dos cosas al concluir su testimonio: que recemos por los cristianos perseguidos y que demos a conocer lo que está pasando. LaP Luis1 Fundación EUK Mamie-HM Televisión lleva años comprometida en esta misión: trasmitir el testimonio de los testigos de la persecución; crear conciencia en todo el mundo de lo que están sufriendo por su fe; arropar a nuestros hermanos perseguidos con nuestro interés por ellos. Con ese objetivo nació esta serie –Tras las huellas del Nazareno– que descorre el velo que cubre, en la mayor parte de los medios de comunicación occidentales, la violenta persecución que en muchas partes del mundo sufren las comunidades cristianas. Pero no basta informar. Por eso la Fundación EUK Mamie-HM Televisión, a través de su proyecto “Despierta. Wake up” ha lanzado una concreta campaña de oración para esta Navidad: cada día, del 25 de diciembre al 6 de enero, encontrarás en nuestra Web y nuestro Facebook un nuevo banner con una petición y un propósito de oración por los cristianos perseguidos. ¡No dejes que pase un solo día esta Navidad sin acordarte de nuestros hermanos que sufren por su fe!


Hace solo unos meses que el P. Luis Montes se trasladó desde Bagdad al Kurdistán iraquí. En el Kurdistán, el P. Luis Montes reside en Erbil. Él mismo nos describe cuál es su misión allí: “Tengo que reiniciar todo el apostolado con los católicos de rito latino. Quedan pocos católicos locales de ese rito en Irak, es decir iraquíes, pero hay decenas de miles de trabajadores extranjeros que tiene muy poca atención pastoral. Finalmente, el obispo consiguió un grupo de sacerdotes que podemos trabajar con ellos. (…) La idea es reactivar ese apostolado, tanto en inglés como en árabe, en la capital de esa región, que Erbil, y después también Duhok, que es una ciudad importante, en Suleimaniya y en Kirkuk si se tranquiliza un poco. Está muy, muy peligroso en Kirkuk ahora”.


Reiniciar el apostolado con los católicos de rito latino en el Kurdistán, implica comenzar casi de cero, con la construcción de un templo que pueda ser la parroquia de rito latino en Erbil. El P. Montes explica: “En este momento no hay ni una sola parroquia de ese rito en todo el Kurdistán iraquí. Había una sola en Mosul, pero como ustedes se imaginaran, ya no existe. No solo porque ya no quedan cristianos en Mosul, sino porque el mismo templo, que pertenecía a los Dominicos, fue dinamitado y totalmente destruido por el Estado Islámico”.


Para que nos situemos, el P. Montes nos explica la situación que encontramos actualmente en Irak: por un lado, la guerra ha provocado un auténtico desastre económico en las zonas ocupadas o amenazadas por el Estado Islámico. Por otro, en la zona chiita del país, los atentados se suceden un día tras otro: “Desde el año 2003 hasta la fecha, se calcula un promedio de veinte atentados al día en el país. Es una absoluta barbaridad. Cuando decimos veinte atentados por día significa que en la capital hay un atentado prácticamente cada día. Y hay muchos atentados por semana o por mes. No es cinco atentados por semana, a veces hay cinco atentados en un solo día. El último dato oficial que me dieron en octubre del 2015, era que había habido 128 atentados en el mes. Es una situación durísima, de muchísima inseguridad”.


A pesar de los muchos atentados que sufre la capital casi cada día, el hecho de ser una ciudad chiita, ha evitado que el Estado Islámico pudiera ocupar Bagdad: “Desde el principio sabíamos que el Estado Islámico no iba a poder entrar en Bagdad, porque es una ciudad chiita. El Estado Islámico entró en las ciudades sunitas de la provincia de Anbar porque ellos le dieron la bienvenida al Estado Islámico cansados del desastroso gobierno del anterior primer ministro. Pero Bagdad es imposible que la tomen. De hecho, cuando entraron en Mosul, hubo un llamamiento de un líder para reclutar milicias, y se apuntaron 5000 voluntarios chiitas por semana. Es imposible que puedan tomar Bagdad, pero los atentados pasan todo el tiempo”. A veces son grandes atentados, como el ocurrido hace unos meses en el que un camión lleno de explosivos mató a más de 300 personas. Otras veces son atentados de menor escala. A veces es “simplemente” disparar a alguien por la espalda: “Esto hace que se viva todo el tiempo en un clima de inseguridad. Porque no es que atacan solamente las iglesias. Uno puede morir cuando va a comprar al mercado, o cuando está caminando, o en cualquier momento. Eso es algo normal, si bien nunca nos pasó nada (a los miembros de su comunidad). Ya son varios años, enterarnos de q
ue hubo un atentado en tal calle a tal hora, y fue dos horas después de que nosotros pasáramos. Eso es muy común. Pero bueno, también es cierto que literalmente no hemos sufrido ni un rasguño, aunque hemos estado cerca de algunos atentados. Dios nos protege, y Dios dirá cuando llega nuestra hora”.


La pastoral de un sacerdote en un país de Medio Oriente tiene sus propios desafíos: “Primero es hacerlo en un  país de mayoría musulmana y donde hay discriminación y persecución al cristianismo. Pero esto es común en prácticamente todos los países árabes musulmanes, incluso en los países llamados «moderados». Decir moderados es un eufemismo. Se dice P Luis3que Egipto es un país islámico moderado, pero todo los años hay decenas de atentados, que llegan a más de cien cristianos asesinados por su fe. No sale en ningún lado pero eso ocurre. A esto hay que sumarle la inseguridad de la ciudad de Bagdad, que complica las actividades pastorales evidentemente”. Pero el clima de inseguridad no frena el celo por las almas de los pastores. Ni frena a los cristianos, que siguen acudiendo a las parroquias a pesar de los atentados: “Aún así, uno piensa tantos atentados, tantas complicaciones, no se puede hacer nada… Pero no, no es que no se pueda hacer nada. Dentro de los muros la parroquia nosotros podemos hacer cantidad de actividades. En la práctica, nuestra vida como párrocos es parecida a los párrocos del resto del mundo. (…) Siempre claro, más limitado, con más cuidado. Tenemos guardias en la puerta. Salir a la calle es un riesgo. Visitamos casas y, a veces nos dicen: ayer explotó una bomba aquí cerca. Todo eso produce ciertas limitaciones. Pero, por otra parte, lo que uno tiene que hacer hay que hacerlo, por que sino, ¿para qué está ahí?”.


Los sacerdotes y religiosos presentes en Irak, ni s
e plantean abandonar Irak: “A veces nos preguntan por qué uno sigue ahí. Para nosotros es una pregunta extraña, ¿por qué nos vamos a ir?, ¿por qué hay peligro? Jesucristo dice: «Anunciad el Evangelio a todas las criaturas», no dice a los países donde no hay guerra o persecución. (…) Y, realmente, hay mucho para hacer. Así que, para nosotros, quedarnos es la única opción. Y es un verdadero honor, porque estar trabajando con confesores y mártires de la fe es algo que... Uno no es digno de semejante bendición. (…) Irnos cuando el pueblo cristiano nos necesita más nos parece una contradicción. Yo siempre digo una frase, cuando me preguntan qué hacemos nosotros en Irak, y yo pregunto qué hacen los que no están en Irak. Nosotros estamos sirviendo a un pueblo mártir, y eso es una gracia fantástica. ¿Irnos? No, no, no, no”.


Recuperar las ciudades tomadas por el Estado Islámico es fundamental y básico, pero hay que hacerlo con prudencia. Los cristianos tienen esperanza de poder volver a sus ciudades, pero no va a pod
er ser de inmediato. Primero hay que pacificar los lugares, terminar las batallas. Después, hay que eliminar todas las minas antipersona que el Estado Islámico ha dejado allí: “Ciertamente, el Estado Islámico hay que expulsarlo del país, porque esa gente odia a Dios y odia a los hombres. Imagínese, que en las ciudades que ellos han abandonado, se han encontrado muñecas y juguetes con explosivos dentro, para que cuando los niños los agarren, mueran”. No solo en los juguetes. El Estado Islámico ha dejado millares de bombas – incluso caseras – en los lugares más insólitos, como en los frigoríficos y otros electrodomésticos: “Para producir daños”, dice el P. Luis. Después está toda la labor de reconstrucción de estas ciudades: “Se calcula que el 60% de las casas fueron quemadas y el 100% de la iglesias quemadas o destruidas”. Con todo, la liberación de algunas ciudades de la llanura de Nínive ha hecho recuperar que los cristianos recuperen la esperanza de poder regresar a sus hogares: “Los que eran de Mosul no quieren volver, porque sus mismos vecinos musulmanes los traicionaron. Pero los de esos otros pueblos que eran totalmente cristianos si quieren volver”.


Es muy grave todo lo que está haciendo el Estado Islámico, pero es más grave aún la actuación de las grandes potencias, que están usando al Estado Islámico para sus propios intereses. La acusación es seria, pero fundada: “La guerra esta, la guerra en Siria, la invasión de Irak en el 2003, fue basada en mentiras: armas de explosión masiva que sabían que no existían. Ha sido una  guerra por intereses geopolíticos, petróleo, venta de armas… aunque se vende a la opinión mundial basados en falsas razones. Mucho más grave es lo que todavía está pasando en Siria, que se presenta una realidad de primavera árabe que nunca existió. Hay intereses por los que se quiere dividir a los países. Hay apoyo directo de algunas potencias regionales a los extremistas, a los yihadistas, a los terroristas… Potencias que son áreas de occidente. Esto hace que, humaname
nte hablando, no se vea solución al conflicto, porque ahí se sigue buscando la destrucción de pueblos enteros por meros intereses económicos. Es gravísimo que el Estado Islámico y los otros fanáticos religiosos blasfemen del Santísimo Nombre de Dios buscando la violencia en su nombre, es gravísimo. Pero es también de la misma gravedad o más la gente que, con saco y corbata, a miles de kilómetros de distancia,  apoya a esos terroristas para venderles armas, o para conseguir petróleo, o para mejorar la situación geopolítica, o para debilitar al enemigo…. Es gente que no se ensucia las manos, pero que tienen sucia el alma del daño que está haciendo. En ese sentido, en occidente, la gente común está siendo muy engañada. Se miente muy descaradamente, se dicen cosas que no son verdad. Hay un dicho que dice: «En la guerra, la primera víctima es la verdad». Nosotros lo vemos permanentemente”.


“Lo que han hecho estas potencias ha sido deplorable. En algunas cosas podemos decir que no lo podrían haber hecho peor. Se ha apoyado a gente extremista, a gente terrorista. Todo por meros intereses económicos. Son crímenes que claman al Cielo. En Siria están muy contentos con la actuación de Rusia porque al apoyar al ejército ha permitido dar un golpe fuerte al terrorismo. Y, de hecho, desde la entrada de Rusia en el conflicto, el terrorismo está en retroceso directo. Fuera de eso, la actuación de las potencias ha sido muy desilusionante. Para mí, en muchos casos, es directamente criminal”.


La gran pregunta es: ¿Estos países se van a recuperar? El P. Luis Montes no parece demasiado optimista: “No lo sabemos, el mismo Irak dicen que se va a dividir. Ya hay gente afuera, de estos que apoyan a los terroristas, que dicen que lo mejor es dividirlo. Da la impresión de que es lo que se buscaba desde el principio. Con Siria quieren hacer lo mismo. No sabemos lo que va a pasar. El nivel de confrontación, violencia y odio que se vive en estos países ahora mismo, no nos permite pronosticar que vuelva la unidad”.


El éxodo de los cristianos que ha abandonado Irak ha sido masivo. Antes de la guerra había más de un millón y medio de cristianos. En la actualidad quedan alrededor de 300.000. La inseguridad es tal, que es perfectamente comprensible que las familias quieran salir del país. Con todo, muchos de los que se han ido querrían regresar, porque la realidad que han encontrado es otra muy distinta a la que esperaban. El P. Montes espera que si la situación mejora, al menos algunos puedan regresar.


P Luis5La fe de estos cristianos es impresionante, su relación con Dios personal y profunda, su devoción por la Virgen llena de ternura. El P. Luis se emociona recordando algunos de los testimonios que más le han impresionado, como esos hombres a los que amontonaron en una iglesia rodeados por cinturones explosivos: Sabían que los iban a matar, y aún así, se ponían en pie para llamar a sus verdugos a la conversión y morían gritando “¡Viva la Cruz de Cristo!” La fe lleva a los cristianos a un perdón absoluto y completo. El P. Luis Montes recuerda algunos testimonios asombrosos: “Gente a la que el Estado Islámico le ha robado una hija pequeñita, y rezan por la conversión del Estado Islámico. ¡Es muy impresionante! Gente que lo ha perdido todo, y nos dice: «Yo le agradezco esto al Estado Islámico, antes yo vivía como un necio, preocupado por tonteras. Y una vez que lo perdí todo me acerqué a Jesucristo. O la mamá de dos de los coptos degollados en Libia, que tiene un testimonio que no se puede creer, porque encima es la mamá, más difícil. Ella ve en un video cómo a dos de sus hijos les cortan la cabeza en público, y lo ponen en un video para que todo el mundo lo vea. Cuando le preguntaron que haría si viese a los asesinos de sus hijos a la puerta de su casa, respondió: «Yo los invitaría a tomar un café, porque ellos introdujeron a mis hijos en el Reino de los Cielos». Esos testimonios son mucho más impresionantes que los del mismo martirio. Hay gente que le cuesta, gente que nos dice: «Padre, ayúdenos a perdonar» Pero, en realidad, terminan perdonando todos”. El Padre Montes, hace una reflexión sobre la verdadera libertad que es digna de ser meditada: “Gente con una libertad que demuestra que ellos son los verdaderos protagonistas porque, si uno lo ve humanamente, el que mata, el que obliga, el que expulsa… parece el protagonista, el que lleva una acción positiva. Pero, en realidad es todo lo contrario. Esos no son más que esclavos de Satanás, de sus pasiones. Los verdaderamente libres son esos cristianos que tienen ese poder incluso de perdonar absolutamente una ofensa que parece imperdonable. Tiene una semejanza con Jesucristo que es única”.


La labor de la Iglesia, siempre al lado de sus hijos, ha sido impresionante. A pesar de la cantidad de secuestros y asesinatos sufridos, obispos, sacerdotes y religiosas han estado en todo momento al lado de los fieles cristianos. Con las pequeñas ayudas que ha ido recibiendo, la Iglesia ha construido pueblos, escuelas… ¡Cómo se ha movilizado la Iglesia por el bien de sus hijos!


El P. Montes no se avergüenza de reconocer cuánto ha aprendido él, como sacerdote, de los cristianos perseguidos a causa de su fe: “Uno aprende todos los días allí. El sacerdote es un hombre pecador, como los demás, así que tiene que aprender de los demás. El tema está en que, en esos lugares donde los cristianos son perseguidos, uno aprende realmente mucho, es muy, muy patente. El ejemplo del perdón, por ejemplo, es muy fácil decir: yo tengo que perdonar. Es fácil perdonar al que me ha hecho una cosa pequeña, pero llegar a ese punto de perdonar cosas realmente graves, con semejante buena voluntad, alegría, paz y libertad, es una cosa que  a nosotros nos interpela. Lo que decía, esa sensación de indignidad. (…) Nos enseñan a vivir mejor no solo nuestro cristianismo, sino nuestro sacerdocio. El sacerdote tiene que ser víctima con Cristo víctima. Y uno aprende de ellos, que son víctimas reales”.


El P. Montes está convencido del bien que estos cristianos mártires están haciendo a la Iglesia entera: “Nosotros creemos en la comunión de los santos. LaP Luis2 comunión de los santos significa que el bien que yo hago aquí es un bien para toda la Iglesia. El bien que ellos están haciendo es enorme, porque ellos están sufriendo como Jesucristo: han perdido todo, los están matando. Esos bienes repercuten sobre todos. La deuda que nosotros tenemos con ellos es enorme, y lo que hacemos nosotros es tratar de reparar esa deuda un poquito”.


El P. Luis Montes ha descubierto dos cosas a fuerza de dar charlas en Occidente sobre lo que está pasando en Oriente Medio. En primer lugar, la gran ignorancia que existe sobre este tema. Y, en segundo lugar, el P. Montes descubre que la gente que le escucha responde con un gran interés y un gran deseo de ayudar. Y cuando estas personas preguntan qué pueden hacer concretamente para ayudar, el P. Montes responde que hay cuatro cosas que pueden hacer y que los cristianos perseguidos necesitan:


“Primero oración. Nosotros somos  cristianos, y para nosotros la oración no son palabras bonitas, es un dialogo real con Dios, y orar nos ayuda. Entonces, a todos les pedimos que recen por los cristianos perseguidos. En esto no hay excusa, todos lo pueden hacer, oración y sacrificio.


En segundo lugar, dar a conocer lo que está pasando, porque no se sabe. Uno lo puede dar a conocer en su casa, en su trabajo
, en su ambiente, compartiendo en las redes sociales. Hace cuatro años más o menos, yo estaba en Bagdad, y yo veía que me moría gente todos los días, casi todos lo días, y no salía en ningún lado. Si en un atentado no mataban a más de cuarenta personas, no merecía una noticia en un diario occidental. Si mataban a cuarenta o más, le P Luis4dedicaban un parrafito. Yo dije: no puede ser que a la gente no le interese, yo voy a poner lo que está de nuestra parte. Y fue así como comenzamos el blog y Facebook Amigos de Irak. Y descubrí cientos de miles de personas interesadas. (…) Es un gran consuelo para ellos, es difícil sufrir solos. Si ellos se saben acompañados, encuentran mucho consuelo. No solamente rezar, también dar a conocer, porque hay mucho interés, lo que pasa es que hay falta de información. Cundo uno hace un clic en «me gusta», o comparte una noticia, hace que 50 o 100 personas se enteren de esto, y entre esos cien, habrá diez que recen, y entonces, está haciendo algo enorme y un gran bien.


En tercer lugar, la ayuda económica. ¡Hay un país que reconstruir! Toda esta masa de refugiados hay que mantenerla: comida, medicinas, transporte para los chicos de la escuela, escuelas… Reconstruir ciudades enteras. En nuestros blogs usted tiene un PayPal, pueden mandar una donación, con poquita ayuda se puede hacer mucho.


Y por último, hay que decir lo que dijo Mons. Emil Nona, que era obispo de Mosul. Mons. Nona perdió toda su diócesis. La diócesis de Mosul literalmente desapareció, se quedó sin cristianos. Y decía: lo que pedimos a Europa nosotros es que no tenga miedo de proclamar el Evangelio de Jesucristo. Necesitamos una Europa fuerte en su cristianismo, que no tenga vergüenza de Cristo. Lo que nosotros pedimos es que cada uno viva realmente su fe cristiana, porque si vive su fe cristiana puede cambiar el mundo para bien. (…) El Estado Islámico es la muestra de hasta donde puede llegar el odio en el corazón humano cuando uno lo deja entrar. Eso se combate con la caridad de Cristo. La caridad es todopoderosa, porque Dios es Caridad. Por eso, nuestro deber como cristianos es proclamar nuestra fe, esforzarnos en ser santos, vivir mejor la caridad con el que tenemos al lado. Con eso podemos cambiar el mundo”.

Publicado en Cristianos perseguidos
Miércoles, 11 Enero 2017 12:59

En portada: El cristiano en Medio Oriente

En este episodio de "En portada", el P. Rodrigo Miranda revela el contraste entre lo que llega de noticias a Occidente y lo que realmente vive el cristiano en Medio Oriente.

 

Publicado en En portada
 

¿Cómo puedo ayudar?

Gracias a la generosidad de nuestros bienhechores, hemos podido seguir hasta ahora. Pero las exigencias van siempre en aumento y con frecuencia surgen gastos imprevistos, como reparaciones, adquisición de nuevas máquinas, etc.
Más información aquí.

Colaboramos con:

proclericis          ewtn
CultuDivino           ain

Newsletter

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
De acuerdo