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No todo lo que es posible hacer a nivel terapéutico es lícito. Actos como el aborto o la eutanasia, son actos intrínsecamente malos, a los que nunca se puede acudir. Sin embargo, hay medios terapéuticos que pueden causar —como efecto secundario y no querido— la infecundidad del acto conyugal, la esterilidad o incluso la muerte del niño que una madre lleva en su seno, pero que pueden usarse. Es necesario conocer los criterios que convierten un acto terapéutico en lícito o ilícito. Por eso, expertos en medicina, familia y teología moral, dan respuestas en este programa a estas preguntas tan importantes para nuestros tiempos.

El P. Pedro Fernández, O.P. concluye este programa recordándonos que, a pesar de que sean lícitos ciertos actos que derivarán en la muerte del bebé en gestación, ha habido, y sigue habiendo en la actualidad, mujeres heroicas que eligen salvar la vida de sus hijos. La Iglesia ha reconocido la santidad de varias de ellas.

Resumiendo salud sexual

Capítulo 3º  de «Entre Profesionales: Leyes que rigen el mundo».

El tercer programa de este bloque lleva por título “Consecuencias de la salud sexual reproductiva”. En él, Amparo Medina reflexiona sobre la violencia que la mal llamada «salud sexual reproductiva» ejerce sobre la mujer: La mujer nace totalmente equipada para ser madre. ¿Cuándo es fértil la mujer? ¿Y el hombre? ¿Por qué se ataca mayoritariamente a la mujer con los anticonceptivos y no al hombre?

Amparo Medina - experta en pastoral familiar y exfuncionaria de la ONU- irá desvelando a lo largo de los siete capítulos de este bloque de “Entre Profesionales”, que trata el tema “Leyes que rigen el mundo”, la manipulación de la que somos objeto por parte de importantes organismos, cuyo verdadero rostro desconocemos realmente.

La ONU y sus políticas no tienen secretos para Amparo Medina, que durante años apoyó la agenda y lideró las campañas de la poderosa organización para introducir sus proyectos a favor del aborto y de la ideología de género en Ecuador y en todo Latinoamérica.

Queridos amigos de HM televisión, seguimos con estos programas de pastoral de la vida.

En este tercer programa vamos a ver si realmente las políticas de salud sexual reproductiva y de ideología de género han ayudado a los jóvenes, han ayudado a las mujeres, a nivel físico y a nivel emocional.

Vamos a empezar con las mujeres. Cuando uno empieza investigar, empieza a ver y empieza a darse cuenta qué hay detrás de todo esto, lo primero que salta a la vista es si realmente las mujeres hemos salido beneficiadas con todo esto. Por un lado te da rabia, por otro lado te da risa, pero por otro lado te da indignación, porque nos ven como tontas. Realmente hemos quedado como tontas útiles a estas empresas. No sé cuántas de ustedes están usando anticonceptivos o cuántas de ustedes han usado preservativos. Cuántas están en este momento evitando tener hijos porque lo primero que nos han dicho es que los hijos son malos. Lo primero que tenemos que saber es que las mujeres venimos equipadas con todo lo necesario, física, psicológica y biológicamente, para ser mamás. La opción entre ser mamá o no, está obviamente en ti pero eso no tiene que decidirse durante el embarazo, ni en una vida promiscua. Tienes que decidirlo tú en dignidad, sabiendo quién eres, amándote, respetándote.

Vamos a poner algunos ejemplos para que nos demos cuenta de qué es lo que está pasando con nosotras las mujeres. Tanto con las jóvenes como con otras que ya pasamos los 25 y a lo mejor hemos sido engañadas por esta cultura de la muerte.

¿Sabían ustedes, queridas amigas, cuantos días al mes son fértiles? Imagino que algunas dirán 10, 3, 5. Pues, queridas amigas, las mujeres somos fértiles un día al mes. Nada más. Y el óvulo vive un promedio de 12 horas. Eso quiere decir que, de manera efectiva, tajante y científica, las mujeres podríamos afirmar que somos fértiles un promedio de 12 horas al mes. ¿Por qué un día? Le decimos a la mujer que es un día fértil porque no sabemos si el ovulo va a salir a las tres de la mañana o las tres de la tarde, a las 10 de la mañana o las 10 de la noche. ¿Desde cuándo son fértiles? Somos fértiles desde el momento de la menarquia, es decir, la primera menstruación, hasta la menopausia, hasta el momento de nuestra última menstruación. Más o menos está entre los 10, 12 años hasta los 45, 50 años. Este es aproximadamente el rango de edad de nuestra edad fértil. Antes de eso y después de eso, somos totalmente infértiles. Un día al mes, empezando en la menarquia y terminando en la menopausia. Nacemos con todos los óvulos con los que vamos a ovular toda nuestra vida. Un promedio de 400-450 óvulos, con los que vamos a ovular toda la vida. ¿Cuál es la mejor edad fértil nuestra? ¿Dónde están los óvulos, los mejores óvulos, como dicen muchos de los amigos ginecólogos con los que hemos venido estudiando todo esto? Nos dicen: “Mira, la mejor edad está entre los 20-23 años, hasta los 28-30 años. Es la mejor edad, la etapa más fértil de la mujer”. Y ¿qué es lo que sucede?, ¿cuántos anticonceptivos existen para las mujeres? El 98% de anticonceptivos son para mujeres. ¿Cuántos hay para varones? Dos: el preservativo y la vasectomía. ¿Cuántos días al mes un hombre es fértil? El hombre es fértil todos los días. ¿Desde cuándo? Desde su primer sueño húmedo; un día en que nuestros hijos entre los 10 y 12 años tienen una eyaculación mientras duermen y después, eso se va dando de una manera normal durante toda su vida. Cuando no tenga relaciones eso lo puede llevar de una manera natural, espontánea. Es como cuando una mujer menstrúa. Lo que una madre y un padre tienen que enseñar a su hijo varón es que no necesita ni tocarse, ni masturbarse, ni nada, absolutamente nada. Esto son procesos naturales. Así como una mujer no tiene que hacer nada para menstruar, los hombres no tienen que hacer nada para provocarse la eyaculación, que viene de manera natural, que se conoce más popularmente como sueños húmedos. ¿Esto cómo lo pueden llevar de la mejor manera? A través de no ver programas pornográficos, no ver programas que inciten a estos chicos a levantar la libido, hacer mucho deporte, mantener la mente ocupada, hacer bastante ejercicio, tener actividades cotidianas, es decir, tener su tiempo ocupado con actividades que les ayuden a crecer de manera espiritual, psicológica, física, emocionalmente. Con eso, todas las cosas salen de manera natural y espontánea, como lo venían haciendo nuestros abuelos, como lo hacían nuestros padres.

Si el hombre es totalmente fértil desde el momento de sus sueños húmedos, ¿hasta cuándo lo es? Hasta el día que se muere. Si su esperma está sano, el hombre es fértil 365 días del año, 30 días del mes, 24 horas al día, totalmente fértil. ¿Cuántos anticonceptivos y contraceptivos hay para ellos? La vasectomía y el preservativo.  ¿Cuántos hay para las mujeres? El 98% de los anticonceptivos y contraceptivos están hechos para mujeres. ¿Cuántas veces al mes somos fértiles? Un día. ¿Qué nos hacen los anticonceptivos a las mujeres? A las mujeres, los anticonceptivos nos engordan, nos dan migrañas, nos dan hemorragias, nos envejecen de manera mucho más rápida, nos ponen de un carácter insoportable, nos vuelven viejas oráticas con el paso del tiempo, nos vuelven infértiles, nos vuelven más débiles para contraer enfermedades, sobre todo enfermedades de transmisión sexual, y además nos vuelven propensas a enfermedades como el cáncer.

¿Qué les parece? Nosotras somos los únicos seres humanos en todo el planeta, a quienes un médico nos dice: “Señora, yo le voy a dar un químico para que su órgano, que funciona perfectamente bien, su aparato reproductor, deje de funcionar a partir de este momento”. Yo a ningún hombre conozco en el mundo entero que se le diga: “Señor, sus pulmones funcionan tan bien, pero tan bien, que yo a partir de hoy le voy a empezar a dar una pastilla, le voy a poner una inyección, le voy a poner un implante, para que, de aquí a unos 3-4 años, sus pulmones dejen de funcionar. Le garantizo que de aquí a cinco años usted va quedar con los pulmones destrozados. Y si en cinco años no logramos que su pulmón quede destrozado, le amputamos el pulmón. Así quedamos tranquilos”. Seguro que si un médico le dice eso a un varón, este hombre va decir: ”Pero doctor, usted esta loco, cómo se le ocurre que yo voy a poder tomarme una pastilla para destrozarme el pulmón o para destrozarme el hígado o para terminar dañándome los riñones”. Pues a las mujeres nos dicen eso: “Señora, su aparato reproductor funciona tan bien, pero tan bien, que corre riesgo de embarazarse, así que como corre riesgo de embarazarse, a partir de este momento le vamos a empezar a dar unas pastillas, unas inyecciones, unos químicos, para que su aparato reproductor deje de funcionar. No importa si eso le cambia el carácter, no importa si eso le da una enfermedad cardiovascular, no importa si eso le engorda, no importa si eso le da hemorragia. Total, lo único que nos interesa es que usted no vaya a tener hijos. Entonces, si es que no funcionan los químicos que le voy a dar, qué le parece, de aquí a unos 8-5 años le amputo el órgano”.

¿Cuáles son los efectos de eso? Pues los efectos son que terminas destrozada, terminas emocionalmente dañada, hormonalmente dañada, físicamente dañada y sobretodo, tú, como mujer, totalmente anulada, porque te conviertes, perdón con el término que voy a usar, voy a decirlo con todos sus términos, te conviertes en el servicio higiénico de un hombre que viene, se desocupa y se va. Y a nadie le importa lo que tú sientes, a nadie le importa cómo estás, a nadie le importa si te conquista o no te conquista. Eso es lo que ha logrado la anticoncepción. Cuando de una manera digna, de una manera natural, de una manera espontánea, lo que tenemos que aprender es: primero, nacemos con todo lo equipado para ser mamás. Segundo, yo puedo optar por esperar, por espaciar los hijos pero tengo que saber claramente, y algo que no se puede dejar de decir a los hijos es que una relación sexual me puede convertir en mamá, en papá. Y se es mamá y se es papá para toda la vida. Yo tengo casos de mujeres a las que jamás les han dicho eso. Hay jóvenes a los que jamás se les dice eso. Vienen a pedir ayuda cuando ya están embarazadas y no saben qué hacer y te dicen: “Es que no sé cómo me embaracé”. ¿Cómo que no sabes cómo te embarazaste? ¿Nunca en tu vida tu mamá y tu papá te dijeron que a partir de la relación sexual te podrías embarazar? Pues fíjate que a partir de una relación te puedes embarazar”. Y, lo más importante: no existe anticonceptivo 100% seguro, no existe. La anticoncepción fomenta la vida promiscua y no evita al 100% la posibilidad ni de que te contagies una enfermedad de transmisión sexual, ni de que te embaraces. Por lo tanto, siempre va a existir la posibilidad de que te conviertas en papá y mamá para toda la vida. Guárdate esto en la mente: una relación sexual me puede convertir en mamá o me puede convertir en papá para toda la vida. Yo no puedo hablar de mi ex-mamá o de mi ex-papá. Puedo hablar de mi ex-novio, de mi ex-trabajo, de mi ex-compañero, de mi ex-vecino pero no puedo hablar de mi ex-hijo ni de mi ex-papá.

Por lo tanto, cuando yo tengo relaciones con una persona, con un hombre, yo, como mujer me puedo convertir en mamá y eso es algo que nadie lo puede evitar. Por lo tanto, si yo quiero tener una vida en donde me respeten, en donde me valoren, lo primero que tengo que hacer es pensar que tengo que empezar respetando al otro. Yo te hago una pregunta a ti como varón: “¿Qué pasaría si tu hija, a los 15-16 años viene y te presenta a su novio y el novio se acerca y te dice: “Oiga señor, quiero que me preste 50 € porque quiero llevar a su hija a un motel. Voy a tener relaciones sexuales con ella y no tengo ni para los preservativos””. ¿Qué le dirías tú como papá, el papá sensato? Porque también conozco insensatos, pero el papá sensato, de seguro le pondría una mirada asesina al chico y el chico tendría que salir corriendo. ¿Por qué? Porque ama a su hija. Los varones tienen un delirio especial por las mujeres, las hijas mujeres son para ellos la luz de sus ojos. Entonces, tú tienes que pensar: algún día yo voy a ser papá de una hija hermosa, entonces a esa hija la tienen que tratar como yo trato a las hijas de otros. Ahí radica el punto: en el respeto, en el verte con dignidad de hijo de Dios; el saber que lo que yo le hago a la hija de alguien o al hijo de alguien, otros se lo van hacer a mis hijos. Yo tengo que tener la autoridad moral para decirle al otro: “Mira, yo eduqué a mis hijos con amor, con respeto y toda la vida quiero que sean respetados y amados. Por lo tanto, la manera de vivir es sabiendo, primero, que hay un Dios que me mira y así me esconda a diez metros bajo tierra, Él está mirándome, cuidándome y llamándome. Segundo, que al ser hijo de Dios, mi dignidad de hijo de Dios ha costado hasta la última gota de sangre del Señor, por lo tanto, no le puedo entregar mi cuerpo al primero que se me cruza en el camino porque mi dignidad de hija de Dios, de reina, de princesa de Dios, no me permite que yo me revuelque con el primero que me dice cosas bonitas en el oído. Si yo realmente me siento hijo de Dios, respeto al otro como criatura de Dios. Así voy a vivir feliz, voy a vivir sano y un día voy a tener una familia hermosa con la cual envejecer, con la cual sentirme amado y con la cual sentir que hecho bien las cosas.

Les animo a tomar la mejor decisión para su vida y para la vida de los otros. Recuerden que amar no es buscar mi felicidad. Amar es buscar la felicidad del otro y en el medio de ese otro, saber que hay un Dios que nos está cuidando a los dos. Muchas gracias y les espero en el siguiente programa.

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  • El tiempo ha demostrado el valor profético de «Humanae Vitae» y que no es, como se podría pensar, un texto pasado, sino un texto muy actual y necesario, porque la Iglesia tiene mucho que decir sobre la regulación de la natalidad y el valor sagrado de la vida humana. En medio de nuestra pobreza, resplandece el plan de Dios, que nos indica que la felicidad está en escucharle y hacer su voluntad. Nos ayuda en ello el discernimiento de la moralidad, porque no todo lo que es posible científicamente es lícito según la ley de Dios. Debemos ponderarlo a luz de la revelación para saber si es lícito según Dios o no, y cambiar nuestra conducta cuando sea necesario.

     

     

 

 

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