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Cambio de agujas

Cristina Casado presenta este programa en el que dan su testimonio muchos católicos que han experimentado un cambio de vida, un encuentro personal con Cristo que les ha hecho profundizar en su fe.

Adela Van der Valk

Adela Van der Valk nació en España, y, en pocos años, se trasladó de Barcelona a Alemania, Holanda, Madrid y al final regresó a Barcelona. Sus padres se separaron cuando ella tenía 5 años. Su madre no tenía fe, sólo les llevaba a ella y a su hermano a Misa solo para agradar a la abuela. Pero con la muerte de su abuela su madre sufre una conversión a la fe católica. En el instituto, Adela se junta con malas amistades con las que empieza a beber, fumar, y a mentir mucho a su madre. Su madre teme que lo mismo que le pasó a ella le pase a Adela, así que al conocer a las Siervas del Hogar de la Madre, la manda al campamento de inglés que iban a organizar en el verano. Ese campamento fue el momento de su "Cambio de Agujas". Después de pasar algunos días fatales, llamó a su madre mintiendo para volver a casa. Sin embargo, después de una charla que le hizo pensar seriamente en Dios, se dio cuenta de que todo lo que su madre le había dicho sobre la fe era verdad. Decidió quedarse en el campamento y, fruto de ello, ahora vive una vida llena, no puede vivir sin la Misa y la Eucaristía y tiene una alegría inmensa por haber encontrado a Dios.Adela Van der Valk nació en España y, a los pocos años se trasladó de Barcelona a Alemania. Después estuvo en Holanda, Madrid y, finalmente, regresó a Barcelona. Sus padres se separaron cuando ella tenía 5 años. Su madre no tenía fe, sólo les llevaba a ella y a su hermano a Misa por agradar a la abuela. Pero, a la muerte de su abuela, su madre se convierte a la fe católica. En el instituto, Adela se junta con malas amistades con las que empieza a beber, a fumar y a mentir mucho a su madre. Temiendo que le sucediese lo mismo que a ella, al conocer a las Siervas del Hogar de la Madre, su madre decide enviarla a un campamento de inglés con ellas. Ese campamento fue el momento de su “cambio de agujas”. Después de pasar algunos días fatales, llamó a su madre, mintiendo, para volver a casa. Sin embargo, después de una charla que le hizo pensar seriamente en Dios, se dio cuenta de que todo lo que su madre le había dicho sobre la fe era verdad. Decidió quedarse en el campamento y cambió radicalmente de actitud. Ahora vive una vida llena, no puede vivir sin la Misa y la Eucaristía y tiene una alegría inmensa por haber encontrado a Dios.

 

 

Isabel Ibañez

Isabel Ibáñez es una joven española que estudia magisterio en la Universidad de Santander (España). Creció en un ambiente profundamente religioso y, a través de su familia, conoció el movimiento del Hogar de la Madre. A los 10 años le invitaron a un campamento. Ella no quería ir pero, al final, aceptó y volvió de él cambiada. A partir de ese momento, empezó a participar en todas las actividades e iniciativas como miembro del movimiento. Comenzó una vida de apostolado, intentando transmitir a los demás aquello que ella ha recibido. Como joven católica, convencida de sus creencias y cautivada por la presencia real de Cristo en la Eucaristía, evangeliza mediante distintas iniciativas pastorales en su diócesis a los jóvenes universitarios y busca las maneras de transmitir los valores cristianos a todos aquellos a los que consigue llegar, a través de las redes sociales: twitter, facebook, twenti, etc.

 

 

Virginia Muñoz Gutiérrez

Virginia Muñoz Gutiérrez nació en el seno de una familia católica, pero después de hacer la primera comunión dijo a sus padres que ya no iba más a Misa. Pasó su juventud muy alejada de Dios, decidió no confirmarse, se echó novio sin intención de casarse y llevaba una vida bastante mundana. Gracias a la perseverancia de su madre, que la invitaba cada año a unas convivencias del Camino Neocatecumenal en Madrid, al fin decidió ir sólo para callar a su madre. No sabe lo que pasó, pero Virginia salió siendo una mujer distinta. Se dio cuenta de que tenía que cambiar su estilo de vida. Su novio, al no entender el cambio radical, la dejó y ella sintió que tenía que responder al Señor e irse de misiones. Estuvo en Chile 7 años, después en Dinamarca otros 3 años y ahora está abierta a lo que el Señor pida de ella.

 

 

Carlos Torres León

Carlos Torres León es un joven de Guayaquil (Ecuador). Desde pequeño fue un niño reservado y con "no muchos amigos". Mientras todavía era pequeño, su madre tuvo que emigrar a un país extranjero por problemas económicos en la familia y él sufrió esa lejanía volviéndose muy introvertido. La meta toda su infancia y juventud será cumplir la promesa que antes de la partida hizo a su madre: ser el mejor estudiante. Centrará su vida en el estudio y en su nivel académico hasta que, a través de un grupo apostólico existente en su parroquia, empiece a dar algunos pasos hacia Dios. Mientras estudia en la Universidad comprende que no tiene sentido vivir si no es con un sentido de eternidad. En medio de esa experiencia de "vacío" conoce, de manera providencial, el Hogar de la Madre y comienza a dar pasos hacia un vivir en la voluntad de Dios.

 

 

Annabell Almeida

Annabell Almeida, a raíz de su cambio de agujas empezó una nueva etapa con un intenso apostolado en la universidad.
De una familia católica pero no muy convencida de su fe, un día decidió no volver a pisar más una iglesia y así lo hizo durante años.
Un día, para acompañar a una amiga, fue a un grupo juvenil. Nunca hubiera pensado el giro que iba a dar su vida a raíz de conocer este grupo. Iba a empezar un camino de unión con Dios tan fuerte, que al poco tiempo se dio cuenta de que Dios la estaba llamando a algo más, a darle su vida totalmente a Él. Pasó tiempo discerniendo hasta que dio el paso de entrar en las Siervas del Hogar de la Madre.
A partir de ese momento, empezó una nueva etapa con un intenso apostolado en la universidad, con los otros alumnos y también, a veces, con los mismos profesores.
Ahora, en España, sigue su camino de formación con las Siervas y está muy feliz.

 

 

Hna. Morgan Medbery, S.H.M.

Joven estadounidense del Estado de Colorado. Su madre es católica y su padre es protestante, aunque ninguno de ellos practicaban su fe.
Fue a un colegio católico porque su madre quiso educar a todos sus hijos en la fe. Una religiosa de su colegio le impresionaba mucho, pues le ayudó a comprender que ella pertenecía a Dios.
Al llegar al instituto empezaron a metérsele todos los criterios mundanos: buscar la popularidad, ser la más guapa... Intentó conjugar el ser católica con una vida mundana. Le atraían las fiestas, las modas...
Para ir al instituto tenía que pasar mucho tiempo sola en el coche, esto fue lo que le llevó a hablar con el Señor y a rezar y así es como se enamoró de Jesucristo.
Comprendió que el Señor la quería para Él, pero su idea de vida religiosa era muy confusa.
En la Universidad, decidió entrar en un programa de discernimiento y empezó una vida espiritual más seria. Descubrió que lo principal es vivir en estado de gracia para poder empezar a ver las cosas con claridad.

 

 

P. Colum Power, S.H.M. (2ª Parte)

Cuando la palabra de Dios llega al corazón de un hombre de esta manera, le deja totalmente desarmado y a la misma vez hecho un esclavo de su amor.

Al llegar a Cork fui a la parroquia. Fui allí y puse mi cabeza y mis manos debajo del grifo. Sentía una necesidad de limpieza. Desde luego que lo que tenía que haber hecho era confesarme, pero después de dieciocho años alejado de ese sacramento, ni siquiera se me pasó por la cabeza hacerlo.

Unos días más tarde fui a hablar con un sacerdote a quien yo había observado y admirado desde una discreta distancia. Tenía un cierto vigor que me resultaba muy atrayente.

Muy pronto, la Eucaristía y el rosario formarían parte de mi vida diaria.

 

 

Alejandro Salgado

Alejandro, un joven de 27 años, educado en la fe, de familia católica no practicante. Llegó a recibir la confirmación, pero en cuanto empezó a crecer y llegó la a juventud se fue separando de la Iglesia, tanto que llegó no pisar la Iglesia a excepción de bodas, bautizos y comuniones. Al poco tiempo, se encontró de rapero en las calles de Santander, cosa que en aquella época no era muy común. Se metió a tope en el mundo del rap, empezó una nueva forma de vestir, se enganchó a un tipo de música. En definitiva, todo lo que conlleva una vida de rapero. Al empezar a trabajar decidió cambiar su imagen para que la gente le tomase en serio, pero seguía con su estilo de vida. Hasta que un buen día, una chica, Almudena, su actual novia, le pasó el link de un vídeo sobre la castidad, en el que Jason y Cristalina Everett cuentan su testimonio. Este vídeo cambió su vida. Se dio cuenta de que vivir en castidad era el camino que tenía que seguir, lo que su alma necesitaba. Poco a poco, a través de Almudena, empezó a cambiar. Ahora vive una vida casta, de Misa diaria, oración y rosario, con la esperanza de formar una familia católica con Almudena.

 

 

P. Colum Power, S.H.M. (1ª Parte)

Sacerdote irlandés. Nació en el año 1965, en Irlanda, en el seno de una familia profundamente católica. Es el quinto de nueve hermanos, todos varones.
En su juventud se alejó de Dios. Cuando tenía unos 12 años de edad se dejó fascinar por el fenómeno del "emborracharse", fenómeno bastante frecuente y muchas veces tomado a la ligera en la sociedad irlandesa. Tenía quince años cuando llegó la oportunidad, después de una victoria en un partido de rugby. Esto fue el comienzo de un "enamoramiento" que duraría dieciséis años.
Al principio, competía con otro amor: la literatura. Leía con avidez y sacaba buenas notas en lengua y literatura en el instituto, y luego en la universidad. Se licenció en literatura en el año 1991. Pero una fuerte experiencia dio un giro a toda su vida cuando tenía 31 años.
El Señor le alcanzó mientras conducía de Dublín a Cork, su ciudad natal. Fue el 29 de septiembre de 1996. Sintió como si hubiera alguien en el coche con él. Esta presencia era tan real, que miró por el retrovisor e incluso giró dos o tres veces la cabeza para ver quién estaba sentado detrás de él en el coche. Luego se oyó a sí mismo musitando una melodía que hacía más de veinte años que no había oído: "Gratis has recibido; dalo gratis. Ve en mi nombre y porque tú crees, otros sabrán que Yo estoy vivo". Las sencillas palabras de esta canción, unidas al sentido de esa presencia, produjeron un momento de gracia, una infusión de fe, que cambió su vida.
En voz alta dijo: "¡Déjame en paz!" Pero Él no lo hizo.

 

 

 

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