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Cambio de agujas

Cristina Casado presenta este programa en el que dan su testimonio muchos católicos que han experimentado un cambio de vida, un encuentro personal con Cristo que les ha hecho profundizar en su fe.

Hna. Karen McMahon, S.H.M.

Irlandesa, nacida en el seno de una familia católica muy practicante. Quería trabajar, ganar dinero, tener su propio coche, etc. Ha hecho un poco de todo, trabajos de electrónica, de medicina, en la lotería, etc. Todo lo que se puede hacer, lo ha hecho. Cambiaba mucho de trabajo porque nunca estaba satisfecha. En el colegio, una de las cosas que más le gustaba era el arte, pintar. Como tenía un espíritu inquieto, que nunca estaba contento con nada, buscaba ideales en todo. Todo empezó por una poesía... En clase de inglés leyeron una poesía de unos pájaros que estaban volando, adorando a Dios en la creación y cómo volaban por encima de un monasterio oscuro. Esto tenía para ella un simbolismo relevante que asociaba a la Iglesia. Lo de ir a Misa todos los domingos no tenía ningún sentido. Y pensó: "¿Por qué tengo yo que ir a una Iglesia oscura cuando puedo adorar a Dios allí fuera en la creación?" Y dejó de ir a Misa. En los años de universidad fue, humanamente hablando, cada vez peor. Se empezó a meter en líos, de los cuales culpabilizaba siempre a Dios. Su reacción era decir a Dios que no le necesitaba para nada. Se convirtió en una feminista convencida, bajo el lema "No serviré ni a Dios ni a hombres". Después de la universidad, tuvo su encuentro con Dios. En ese momento estaba viviendo muy lejos de Dios. En el último año de la universidad, tuvo un accidente de coche volviendo a casa. En ese momento sí que dijo a Dios: "¡Perdóname!", porque era consciente de que estaba en pecado mortal y si moría, no sabía a donde iría. En ese momento, su corazón empezó a latir muy fuerte. Se le caían las lágrimas. Y pensó: "¿Qué me está pasando?", porque no sentía nada. No sentía nada, pero estaba teniendo una reacción muy extraña. Entonces se levantó y se fue delante del Santísimo. En un momento dado, levantó la cabeza y miró al Señor. En ese momento vio toda su vida delante del Señor, todo lo de antes, e incluso lo que tenía olvidado en su conciencia...

 

 

Corinne Manella

Corinne Manella creció en una familia poco practicante. Su padre no era ni católico ni religioso y su madre estaba pasando por un periodo de muchas dudas. Se formó en una escuela protestante pero las personas en ese ambiente eran muy buenas y devotas. Los católicos que conocía no estaban enamorados de su fe y muchos no daban muy buen ejemplo. Cuando empezó el Instituto, Corinne eligió un camino muy mundano. Se metió en el mundo de las fiestas y a través de varias experiencias perdió completamente el sentido de su dignidad. Ya no sabía distinguir el bien del mal y andaba perdida. Pero, en medio de todo eso, siempre tuvo el deseo de ser buena. Cuando llegó el momento de la Jornada Mundial de la Juventud de Toronto decidió ir, en parte porque quería divertirse en las fiestas y en parte por su curiosidad religiosa. Durante la Jornada recibió la gracia de saber que la fe católica es la fe verdadera y desde entonces nunca ha dudado de la fe. Pero todavía no era capaz llevar una vida cristiana. Tomó la decisión de ir a una Universidad católica, esperando que allí encontraría la formación y la fuerza para poder ser buena. Allí se encontró con otro mundo que poco a poco fue transformando su vida. Empezó a ir a Misa diaria y a rezar todos los días. Descubrió por primera vez la llamada a la santidad. Poco después decidió ayudar en un campamento con las Siervas del Hogar de la Madre y entró en el movimiento juvenil del Hogar de la Madre. Todavía no sabía qué hacer con su vida pero entendió que tenía que ser para los demás. El Señor empezó a mostrarle que tenía vocación dentro del Hogar, pero no dentro del matrimonio ni como religiosa. En el momento no lo entendió, pero el Señor le pidió dar un paso sin entenderlo y sigue con la confianza de que es el Señor quien la guiará siempre.

 

 

Hno. Luke DeMasi, S.H.M.

El Hno. Luke DeMasi, S.H.M., procede de una familia estadounidense católica y es uno de los catorce hijos que componen el hogar. En su adolescencia, influenciado por amigos mayores que él y por un ambiente de música violenta, se introdujo en la droga y el alcohol, decidiendo así rebelarse con toda la doctrina recibida desde su infancia y tomando otro camino... Junto a uno de sus hermanos dejó de ir a Misa cuando tenía 16 años, alejándose así poco a poco de la fe y ocasionando un fuerte sufrimiento a sus padres, en particular a su madre -con la que siempre guardaba mayor confianza-. Después del Instituto, fue a una Universidad católica en Estados Unidos, con la intención de centrarse -no en los estudios-, sino en las fiestas. Estudiaba poco, pero el ambiente católico y su propio temor al infierno, le llevaron al confesionario más de una vez. Participaba en algunas salidas a la montaña que programaba uno de los movimientos católicos existentes en la universidad. El Hno. Luke iba atraído por la aventura, pero las charlas que daban los sacerdotes sobre la realidad de Dios y del pecado hablaban a su corazón y el contacto directo con Dios le llenó de una paz que no encontraba en el mundo. Fue a raíz de una de estas actividades que sintió por primera vez la llamada al sacerdocio. A pesar esta experiencia, seguía su vida de fiestas, pero el Señor no se había rendido. A través de su madre y de un amigo que se había convertido el año anterior, el Señor volvió a entrar en su vida y esta vez el Hno. Luke no le podía ignorar. Un sacerdote decidió invitarle a ir a España para sacarle de su ambiente y darle la oportunidad de trabajar y rezar. Tras sólo una semana de estancia en España "sabía que este era su sitio". Poco después ingresó en la comunidad de los Siervos del Hogar de la Madre, respondiendo así a la llamada de Dios a entregarse a Él.

 

 

Hna. Ana Mª La Peña, S.H.M.

La Hna. Ana María La Peña creció en una familia creyente pero poco practicante. Siempre ha tenido una pasión grande por la verdad y la coherencia. Cuando vio la falta de coherencia entre lo que se enseñaba y lo que se vivía en relación a la fe, se rebeló contra la Iglesia. Desilusionada con la vida y convencida de la amargura que le esperaba en su vida, no quería ni casarse ni tener hijos ni ser vieja, y decidió que estudiaría para hacer alguna contribución a la sociedad y después se suicidaría. Un día, en el Instituto, una chica católica y practicante empezó a defender la existencia de Dios contra los ataques de la Hna. Ana María. Ella empezó a cuestionarse sobre la verdad y pidió ayuda a esa chica, que la invitó a asistir a las reuniones del Hogar de la Madre. Poco después fue a un campamento con este mismo grupo. Allí se dio cuenta por primera vez de que tenía que decidirse entre la vida que llevaba o una vida católica y coherente. Optó por emprender una vida coherente y entonces empezó la lucha con sus padres para poder ir a misa todos los días. Durante este campamento también se planteó la vocación religiosa y se ofreció al Señor a responder a su llamada por todos los que no responden. Experimentó la llamada a la vocación religiosa con 15 años y entró de candidata de las Siervas del Hogar de la Madre cuando cumplió 18.

 

 

 

Jennifer Abendroth

Una joven maestra americana de Tallahassee, Florida (EE.UU.) Creció en una familia católica, pero la fe no era lo más importante en su vida. En su juventud, empezó a experimentar una inquietud inmensa de conocer más a Dios y vivir su fe a un nivel más profundo. No encontraba a nadie a su alrededor que pudiera llevarla hacia lo que su corazón anhelaba, hasta que en su primer año de universidad conoció a las Siervas del Hogar de la Madre. Sin embargo, su cambio de agujas, propiamente dicho, no fue hasta su tercer año en la universidad, a raíz de dos retiros en silencio con el Hogar de la Madre. Siempre había sabido que la Misa diaria, la oración diaria, el rosario y la confesión frecuente eran importantes, pero hasta entonces no se había dado cuenta de la importancia de vivir las cuatro cosas a la vez para realmente vivir en profundidad su fe. Después de su conversión inicial, encontró el apoyo que necesitaba para vivir la fe en los grupos juveniles y en el Hogar de la Madre a través de las reuniones semanales. En Roma ha dedicado su tiempo a trabajar con un grupo de jóvenes universitarios americanos, intentando compartir su fe y ofrecer a los jóvenes la oportunidad de experimentar su fe de una manera más viva.

 

 

Álvaro Saurina

Nace en una familia desestructurada, en un ambiente existencialista. Se consideraba darwinista y evolucionista. Estando ya un poco harto de todo y sin rumbo fijo, a los 24 años, parece que Dios quiere irrumpir en su vida. Desea hacer algo distinto y decide iniciar el Camino de Santiago. Cuando se dispone a hacerlo, el párroco le invita a un encuentro Neocatecumenal. Este sería su cambio de agujas. Durante el encuentro, hay un Evangelio que le causa un fuerte impacto y la figura de Jesús, tan íntegra, con una capacidad de amar tan inmensa, le enamora totalmente. En ese periodo hay mucho que cambiar. Pide perdón a su padre, encauza la relación con su novia...
A partir de ese momento, pone a Dios en el centro, para afrontar su matrimonio, su familia y toda su vida. Han llorado mucho los hijos que no llegaron a nacer. Ahora tienen 7 hijos, pero han estado esperando 21 veces. Esto que parece tan duro, y lo es, ha tenido, sin embargo, mucho que ver con la conversión de su mujer. En el año 2004 la iglesia pedía familias para la misión en los lugares más recónditos. Los signos apuntaban a que era el momento para ellos y se ofrecieron. Este era un deseo que ya tenía en su corazón. Se fueron a Rusia con 5 hijos. Formaban parte de una comunidad compuesta por familias, sacerdotes y consagrados. Ellos, que eran 7, vivían en un piso de 40 metros cuadrados. Durante ese tiempo vieron claramente la asistencia de la providencia de Dios. No lo cambian por nada de su vida. "Mirad cómo se aman", esto tiene una fuerza evangelizadora enorme. A Álvaro le apasiona Jesucristo, porque reconoce que es Jesús quien se presenta al hombre para revelarle quién es el hombre.

 

 

Facundo E. Delpierre

"Creo que el verdadero apóstol nunca debe menospreciar a quien tiene delante y lo tiene que amar sobre todas las cosas. Y eso, tarde o temprano termina dando fruto". No es un joven piadoso pero la afición por el deporte le preserva de otros excesos, hasta que le invitan a un retiro de conversión que cambiará totalmente la dirección de su vida. El descubrimiento de la Trinidad viva dentro de él le hace querer gritarlo a los 4 vientos. Se enamora de Dios. Empieza un hambre de Dios que le lleva a devorar buenos libros irán forjando una buena formación en él. Facundo será quien influya en su hermana invitándola a un retiro que le cambiará la vida hasta terminar siendo Carmelita Descalza. Se decide a ser profesor para realizar su apostolado y poder llegar al corazón de los jóvenes. Educar con amor será su lema. Rezar por cada alumno, por sus familias... En su familia lo tiene claro. Comparte la fe con su esposa y buscan la santidad de toda la familia. Comparten el deseo de santidad que hace que cualquier dificultad sea superada.

 

 

 

Mariam Samino

 

Mariam Samino, la gimnasia rítmica era su centro. Creció en una familia muy religiosa. Sus padres le inculcaron la fe a ella y a sus hermanos desde muy pequeños. Dedicaba la mayor parte de su tiempo a la gimnasia rítmica y los estudios pasaban a un segundo lugar. No tenía tiempo para estudiar y mucho menos para "las cosas religiosas de sus padres". Cuando empezó el instituto no tardó en alejarse de la fe, por malas amistades con chicos y chicas mucho mayores que ella. Pronto empezó a saltarse las clases y a salir con sus amigos. Habiéndose aislado de su familia y ante la vaciedad de la vida que llevaba, quiso cambiar. Pero no sabía cómo. En tal situación, el Señor irrumpió en su vida a través de un campamento. De todas formas, todavía le quedaba el esfuerzo de continuar con lo que había recibido y romper con su vida de antes. Esto fue una verdadera lucha con muchas caídas. En medio de todo eso, el Señor la llamó a seguirle más de cerca y a entregar su vida. Actualmente es candidata de las Siervas del Hogar de la Madre y continúa estudiando en la Universidad, dando testimonio y haciendo lo que puede para responder a las preguntas de sus compañeras.

 

 

 

Hna. Zdenka María Turkova, S.H.M.

No soy católica, pero estoy buscando... La Hna. Zdenka María Turkova, Sierva del Hogar de la Madre, nos cuenta su itinerario de conversión. Nunca había querido ser monja. Si alguien le hubiera dicho que un día iba a serlo, le habría dicho que estaba loco, loco, rematadamente loco. Con la vida que llevaba era imposible acabar siendo monja. Nació en una familia no religiosa de la República Checa, cuando todo el país estaba sumido en el comunismo. A los nueve años cayó el régimen comunista y para su familia supuso un gran alivio. En sus años de universidad tenía un novio estable que era ateo convencido y también ella se empezó a declarar atea. A los 23 años, aceptó una beca para estudiar en España, hecho que iba a cambiar toda su vida...

 

 

 

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