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40 días cerca de Jesús

Abelardo de Armas, Cruzado de Santa María, nos invita a vivir la cuaresma y la semana santa con estas sencillas pero profundas meditaciones.
40 días cerca de Jesús
Poned los ojos en el crucificado, y todo se os hará poco…
Estas meditaciones quieren ser un lugar donde encontrar fuerza para no huir de la cruz. Una escuela de oración para prepararnos a vivir estos días de cuaresma y semana santa.
"Mira al crucificado, que te espera con los brazos abiertos".
"Viéndote colgado de la Cruz, no puedo querer otra cosa, mi Señor crucificado".
Vive esta cuaresma con los ojos fijos en Jesús crucificado.

Cuarenta días cerca de Jesús: «¿Quién es el que te ha pegado?»

Abelardo de Armas reflexiona sobre la mirada de Jesús. Explica que le taparon los ojos para golpearle, porque ¿quién puede golpear un rostro en el que los ojos miran sin odio y expresan ternura? No podían soportar su mirada. Aquellos ojos se posaban serenos, dulces, acariciadores. Ni siquiera reprendían. Perdonaban.

 

 

Cuarenta días cerca de Jesús: «Abandonándole, huyeron todos»

Abelardo de Armas afirma, en esta meditación, que Dios ha sufrido en soledad absoluta. Nosotros, cuando tenemos una soledad, tenemos al menos el consuelo de padecer con Él. En cada tristeza, en cada sufrimiento, Él quiere compartir un poco de su soledad con nosotros, por nosotros. Podemos reparar y consolarle en la oración.

 

 

Cuarenta días cerca de Jesús: «Me amó y se entregó a la muerte por mí»

Esta vez, Abelardo de Armas nos dice que Jesús padeció por amor: la obediencia al Padre, por cuyo amor obedece, y el amor por los hombres, por mí. En Getsemaní, se levantó fortalecido por la oración, porque con la oración se vence todo: desganas, miedos, apatías, angustias; todo. Todos pasamos pruebas. Pero cada uno las pasa de una forma, dependiendo de su vida interior, de su vida de fe, de su oración.

 

 

Cuarenta días cerca de Jesús: «Lecciones de Getsemaní»

Abelardo de Armas nos muestra en esta meditación, que Jesús nos enseña, a través de su actitud en el huerto de los olivos, como tenemos que vivir con un espíritu de oración en todo momento. Cumplir la voluntad del Padre, orar en la tribulación. Jamás estamos solos, pues Él nos sostiene en nuestra debilidad.

 

 

Cuarenta días cerca de Jesús: «¿A quién buscáis?»

En esta meditación, Abelardo de Armas nos hace reflexionar sobre la pregunta que Jesús hizo a los que le iban a prender para matarlo: «¿a quién buscáis?». También nos la hace a nosotros cuando nos ve afanados en cosas caducas, que por acabarse no pueden saciar nuestro corazón, creado para amar y dejarse amar por Dios y para Dios, tanto en Él como en los prójimos que nos rodean.

 

 

Cuarenta días cerca de Jesús: «Y sumido en angustia, insistía más en su oración»

En esta meditación, Abelardo de Armas resalta la tristeza que había en Getsemaní: la tristeza de los apóstoles, una tristeza de débiles, una tristeza con la que no se lucha; también la tristeza de Jesús, en la que experimenta lo estéril de su sacrificio para los que se pierden. Ha comenzado su agonía en Getsemaní y está totalmente solo, ¿quieres acompañarle?

 

 

Cuarenta días cerca de Jesús: «No se haga mi voluntad sino la tuya»

En esta meditación, Abelardo de Armas nos invita a poner nuestro corazón solo en Dios, para poder alcanzar la verdadera paz que nuestro corazón desea. Triste cosa para nosotros si cuando hay que hacer lo que Dios quiere, lo hacemos con pesar. Es preciso regirse sólo por el parecer y querer de Dios. Seguir a Cristo y no a mis gustos y quizá caprichos.

 

 

 

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