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Para qué tanta prisa

«Para qué tanta prisa» es la historia, narrada por una de sus protagonistas, María, de dos amigas que peregrinan por varios lugares de Europa. Una de ellas, Marta, que hasta ese momento vivía una vida mediocre, comienza a ser tocada por la gracia, hasta que descubre que tiene que entregar su vida a Dios. Una historia donde se entremezclan batallas interiores y divertidas anécdotas, risas y momentos de desaliento... hasta que el Señor la desarma del todo.

En este capítulo de «Para qué tanta prisa», Marta y María están llegando al final de su peregrinación. En estos últimos momentos, en la fiesta de María Reina, Marta ha encontrado sentido a todo; la Virgen, la Reina, le da la fuerza para dar el último y definitivo salto. En una emocionante carta, relata a María cómo el Señor ha ido tomando su alma.

Notre Dame, la catedral… son algunos de los lugares que visitan en París nuestras amigas en este capítulo de «Para qué tanta prisa»; pero Marta está en otra cosa, nada la llena. «¿Hasta cuándo vas a dar la espalda a Dios y vas a huir de su llamada?» Esta aplastante pregunta de María merodea su conciencia y no la deja tranquila.

¡París, París! En este capítulo de «Para qué tanta prisa», por fin, María y Marta han llegado a París. Aunque no les queda apenas dinero, recorren los principales lugares de la ciudad, y con su acostumbrado sentido del humor, Marta plantea a su amiga todas sus dudas y luchas interiores.

En este capítulo de «Para qué tanta prisa», durante su estancia en Alemania, las luchas de Marta aumentan, pues solo ve dificultades. Está cegada por su egoísmo y lo que le falta es amor. Ha encontrado la mirada de Jesús, y solo tiene que seguirle. ¿Conseguirá María con sus consejos poder ayudarla?

En este capítulo de «Para qué tanta prisa», Marta y María han llegado a Alemania. Marta tiene un dilema: no entiende por qué los hijos tienen que abandonar el hogar. Comienzan a hablar sobre cómo los padres, a veces, se oponen a la voluntad de Dios sobre sus hijos porque esperan ver realizado en ellos lo que ellos mismos no pudieron alcanzar.

En este capítulo de «Para qué tanta prisa», nuestras amigas están en la frontera de Polonia y tienen un pequeño percance con unos policías. Por otro lado, Marta ha tenido mucho tiempo para pensar durante las horas de tren, y pone mil justificaciones para no hacer la voluntad de Dios. ¿Dejará que el Señor le rompa la venda que le impide ver?

En este capítulo de «Para qué tanta prisa», nuestras amigas han llegado a Czestochowa, en medio de un montón de gente que quería celebrar allí la fiesta de la Asunción. No sabemos qué le ha pasado a Marta, pero después de orar unos minutos ante la Virgen, su corazón ha sufrido una transformación.

En este capítulo de «Para qué tanta prisa», Marta está muy enfadada, porque después de ser atropellada por un caballo, mucha gente la mira y se ríe de ella. Cuando se le ha pasado el enfado, comienzan a bromear y contar historias, y María le invita a abandonarse en las manos de Dios sin miedos.

En este episodio de «Para qué tanta prisa», Marta y María salen de Italia y van camino de Austria. En medio de una gran aventura que les ocurre en el tren, Marta cuenta sus planes a María y le dice que es indigna de ser llamada por el Señor. María le explica que el Señor elige lo débil para despistar a los fuertes y lo indigno para hacerlo digno.

 

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