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En este capítulo de «Para qué tanta prisa», María y Marta están en Verona y visitan la ciudad. Después de un rato, Marta parece agotada y deciden descansar en un camping. Comienzan a conversar sobre la voluntad de Dios respecto de cada hombre y cómo una vocación no es ni mejor ni peor que la otra, sino que llegaremos a la santidad si hacemos aquello que Dios tiene pensado para nosotros.

 

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