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Testigos de la esperanza

«Testigos de la esperanza, testigos del dolor» es un programa que, desde la cruz que abrazamos en este mundo —en el que estamos solo de paso—, nos enseñará a levantar los ojos al Cielo. En cada «Testigo de la Esperanza», personas muy distintas compartirán con nosotros su fe en el Señor y la confianza que creció en el dolor. Todos repiten como San Pablo: «Yo sé bien de quién me he fiado».

Testigos de la esperanza (17): Carmina Coloma y Macarena (Maki)

Con tan solo tres años, la pequeña Maki —como llaman en casa a Macarena Márquez— comenzó a sufrir terribles convulsiones. Eran los primeros síntomas de la Encefalitis de Rasmussen, una enfermedad gravísima que le estaba destrozando el hemisferio cerebral derecho. Ella y su madre, Carmina Coloma, nos cuentan cómo vivieron esos durísimos meses en los que Maki sufrió seis operaciones en su cerebro. En la última intervención, que duró doce horas y media, tuvieron que extirparle todo el hemisferio dañado. Nadie sabía cómo iba a despertar de la anestesia, pero Maki se despertó como siempre, con su dulce sonrisa en los labios y respondiendo con coherencia a las preguntas. Los médicos habían avisado que pasaría muchos años en silla de ruedas antes de poder caminar sola. Pero la oración de toda la familia ante la Gruta de Lourdes, a los tres meses de la operación, consiguió dos milagros: que Maki volviera a casa andando y que Carmina experimentara por primera vez el amor de Madre de la Virgen María.

 

 

Testigos de la esperanza (16): Tatiana Smon

Tatiana Smon estaba casada con Facundo E. Delpierre, hombre de una fe profunda que, tras su conversión, se había convertido en un apóstol de los jóvenes. En 2018 tenía tres hijos varones y esperaba llena de gozo el nacimiento de su primera niña. En el cuarto mes de embarazo los médicos advirtieron que el bebé tenía síndrome de Down (trisomía 21), pero Tatiana y Facundo rechazaron tajantes la opción del aborto. Semanas después, en el mes de agosto, Facundo falleció repentinamente a causa de una agresiva parada cardiorrespiratoria. Tatiana respondió a esta dura prueba poniendo toda su confianza en el Señor y toda su esperanza en el Cielo. En diciembre de 2018 nació María José que, en palabras de Tatiana, es «un gran regalo de Dios». La sonrisa de Tatiana es un hermoso testimonio de su abandono en la voluntad de Dios.

 

 

Testigos de la esperanza (15): Pablo Ferrer y Amalia Seser

Pablo Ferrer y Amalia Seser estaban a tres semanas de su boda cuando, en una revisión periódica, detectan una anomalía en el corazón de Pablo. Un año después de su matrimonio, Pablo es operado de un tumor benigno en el corazón. Todo se complica y Pablo entra en estado de coma. Una enfermera ofrece a Amalia la luz para vivir ese momento: «el cuerpo de Pablo está mal, pero tiene un alma y tú tienes que alimentar ese alma». Amalia comprende que por el sacramento del matrimonio, que les ha hecho «una sola carne», al comulgar y orar, puede alimentar el alma de su esposo. Inesperadamente, Pablo sale del estado de coma.

 

 

Testigos de la esperanza (14): Inmaculada Vidal y Juan Bautista Hernández

«Señor, ayúdame. Yo no quiero matar a mi hija». Inmaculada y Juan esperaban su tercer hijo cuando, en la revisión de las doce semanas, reciben una trágica noticia: María, la niña que esperan, tiene anencefalia, una malformación congénita incompatible con la vida. Ante una situación así, los médicos aconsejan el aborto. Pero, Inmaculada y Juan, pusieron toda su confianza en Dios, pidiendo al Señor que la niña naciera viva para poder bautizarla. Y como Dios no se deja ganar en generosidad, María nació viva, pudo ser bautizada y, en el último amén del Rosario, como si Nuestra Madre la tomara en sus brazos, María se fue al Cielo.

 

 

Testigos de la esperanza (13): Yolanda del Real

Belén Langdon tenía solo 17 años cuando, en 2012, fue aplastada por una avalancha humana durante un concierto realizado en el Madrid Arena, en la capital de España. Su madre, Yolanda del Real, solo podía rezar: «Dios mío, si Tú quieres puedes curarla». La ayuda de la Virgen María fue crucial en esos momentos para que Yolanda pudiera aceptar la muerte de su hija. Esta madre nos recuerda que todo sufrimiento nos ayuda a santificarnos si lo unimos a Jesús, porque cada sufrimiento ofrecido nos ayuda a ser corredentores con Cristo.

 

 

Testigos de la esperanza (12): Amalia y Andrés

«Yo sé que el Señor hace milagros y esa era mi esperanza». Amalia G. Peláez y Andrés García sufrieron dos pruebas muy duras. Primero llegó la enfermedad de su hijo Mateo, que evolucionó hasta el punto de no quedar esperanza humana de que sobreviviera. Y poco después, en su cuarto embarazo, detectaron a Amalia un cáncer maligno con tendencia a metástasis que le dejaba una única opción: «o la madre, o el niño». Amalia y Andrés optaron por el amor a su hijo, rechazando las propuestas de aborto que constantemente les ofrecían. No fue gratis. Amalia sabía que la decisión se tomaba a costa de arriesgar su propia vida, retrasando la quimioterapia para lograr que su hijo naciera. Amalia y Andrés son testigos de que «para Dios nada es imposible». La Iglesia, la Eucaristía y la oración se convirtieron en sus columnas para abrazarse a la voluntad de Dios en medio del sufrimiento.

 

 

Testigos de la esperanza (11): Lilia Delgado

Lilia Delgado, a quien hace 8 años le diagnosticaron un cáncer de difícil pronóstico y ahora con metástasis, nos cuenta cómo esta enfermedad se ha convertido en un camino para alcanzar a Dios. Los sacramentos y la oración le ayudan a perseverar en el amor a Dios y a darle gracias en medio de las quimioterapias y radioterapias. Junto a la cruz, vive con más generosidad su entrega. Su tercera hija, Jazmina, entró como postulante en las Siervas del Hogar de la Madre en 2015, después de haber recibido su ayuda y su bendición para responder a su vocación, y el 16 de abril de 2016, muere en un fuerte terremoto en la región de Manabí (Ecuador), junto a cuatro postulantes más y la Hna. Clare Crockett. «Dios me escogió y le doy gracias por ello...». Así es la fe que une a Lilia y a Jazmina a Dios.

 

 

Testigos de la esperanza (10): Santiago Durán

El 22 de abril de 2007 fallecía Santi Durán, joven sacerdote de la diócesis de Getafe (España), a consecuencia de un cáncer de pulmón, ofreciendo sus sufrimientos con alegría y corazón sacerdotal. Su madre, Montaña, había pedido al Señor la gracia de enfermar ella a cambio de su hijo. El Señor le concedió la enfermedad, pero no la salud de su hijo. Murieron los dos con pocos meses de distancia. El padre de Santi Durán, Santiago Durán López, vivió estos dolorosos acontecimientos desde la fe: «Si esto nos lo marca el Señor, por algo será».

 

 

Testigos de la esperanza (9): Esther Sáez

Esther Sáez sobrevivió al atentado terrorista de «los trenes de Atocha», el también llamado «11M», acaecido el 11 de marzo de 2004 en Madrid (España). En el atentado fallecieron 193 personas y resultaron heridas alrededor de dos mil. Aunque los médicos le dieron 24 horas de vida, consiguió —contra todo pronóstico— sobrevivir, en medio de atroces sufrimientos físicos y morales que le dejaron importantes secuelas y una minusvalía del 67 por ciento. En los momentos de máximo dolor, Dios salió a su encuentro con una experiencia transformadora, enseñándole a perdonar a los terroristas y a convertirse en un «Testigo de la esperanza».

 

 

 

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