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Jueves, 24 Noviembre 2016 17:38

Lágrimas y Perdón en Qaraqosh: P. Naeem Ayub Shoshady

Reflexionando Naeem

Síntesis:

Quien nos habla en este Tras las Huellas del Nazareno es el P. Naeem Ayub Shoshandy, joven sacerdote iraquí de 33 años, que no puede contener las lágrimas cuando nos describe la terrible huida en la noche del 6 de agosto de 2014, cuando la escalada de dificultades, secuestros y asesinatos de cristianos, culminó con la invasión de la llanura de Nínive, incluida su ciudad Qaraqosh, por parte del Estado Islámico. El P. Naeem recuerda el fuego de los morteros, los cuerpos sin vida de los niños que jugaban en la calle, y finalmente la decisión del Obispo de salir de Nínive, al frente de la comunidad cristiana, para salvar la vida. Y luego la llegada al Kurdistán, agotados, asustados… “Y… cuando llegamos allí… nos vimos en la calle…” Han sido dos años pasados en tiendas de campaña, en casetas prefabricadas metálicas, pasando toda clase de necesidades, pero compartiendo lo poco que tenían con los refugiados de otras religiones, incluidos musulmanes. El P. Naeem explica: “Tenemos estos problemas porque lo hemos dejado todo, absolutamente todo en nuestra ciudad, para poder salvar y mantener nuestra fe. Porque solo podíamos quedarnos en nuestra ciudad bajo tres condiciones: apostatar de nuestra fe y convertirnos al Islam, pagar la yizia o la muerte”.

Los cristianos iraquís llaman a los sacerdotes “los hijos de la resurrección”, no solo por sus desvelos en procurarles todo el alivio que pueden a nivel humano, sino sobre todo porque gracias a su labor espiritual, han conseguido que cada día triunfe la esperanza en los campos de refugiados del Kurdistán.

Este sacerdote vio morir a su propio hermano a manos de los secuaces del Estado Islámico pero perdonó a los asesinos y no vacila ahora en afirmar: “(El perdón) me hace ser un cristiano de verdad, y no solo un cristiano de carnet de identidad”.

Ver resumen completo aquí.

Este emotivo testimonio toca temas tan importantes como:

-    el valor de la fe;
-    no anteponer nada a Cristo;
-    el perdón cristiano;
-    los sacerdotes, servidores de la esperanza;
-    familias que renuncian a todo con tal de no renunciar a su fe;
-    la verdad sobre el Estado Islámico.

¿Te parece interesante? Pues aún hay mucho más… ¿Por qué no pruebas a ver este testimonio con otras personas? Pueden ser miembros de tu familia, amigos, jóvenes de catequesis, grupos de matrimonios… Reflexionando juntos, seguro que encontráis mucha luz para vuestras vidas. Sigue estos pasos:

1.- Introduce el testimonio del P. Naeem con la ayuda del texto que acabas de leer en la síntesis.

2.- A través de este link accede al vídeo: “Lágrimas y perdón en Qaraqosh: P. Naeem Ayub Shoshandy”.  Escucha con atención todo lo que este ejemplar sacerdote tiene que contarte.

3.- Más abajo te ofrecemos un artículo con el título “Reflexionando” sobre este testimonio. Úsalo para introducir las preguntas que hemos preparado para que puedas seguir reflexionando.

Reflexionando con el P. Naeem:

En "Tras las huellas del Nazareno" te acercamos a los auténticos testigos de nuestra fe. Nos habla el P. Naeem Ayub Shoshandy, sacerdote iraquí nacido Qaraqosh, una de las poblaciones con mayor porcentaje de cristianos de la llanura de Nínive (Irak), antes de la llegada del Estado Islámico. Nos cuenta cómo fue la huida de la población cristiana un día cualquiera del mes de agosto en el que, sin previo aviso, se vieron obligados a elegir entre el exilio o la muerte, si no apostataban de su fe en Cristo.

En cuestión de meses, tanto Bagdad como Mosul fueron blanco de un terrorífico Estado Islámico, que avanzaba sin ningún tipo de piedad. El P. Naeem, la misma noche en que su propio hermano era asesinado por el ISIS, y sin poder despedirse siquiera de sus seres queridos, se lanzó al desierto junto con su Obispo y el resto de comunidad católica, dejando atrás todas sus propiedades y pertenencias.

Ante estos y otros sucesos tan dramáticos, podría provocarse en las personas que los sufren, y en los que tenemos noticia de ellos, el escándalo de la cruz.

¿Qué es esto? Ante sucesos tan dolorosos, podríamos llegar a dudar de la existencia de Dios, o de su poder, de su bondad, de su amor. En esos momentos, con una fuerza abrumadora, el demonio sopla sobre nuestra perplejidad, queriendo atizar el fuego de la desconfianza en el Amor de Dios. Lo hace poniendo en nosotros preguntas como: ¿Dónde está Dios? ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Así te demuestra Dios que te ama? ¿Es este el Dios bueno en el que tú crees? ¿Por qué permite estas cosas?

En situaciones tan dolorosas, Satanás utiliza todas sus artimañas para conseguir engañarnos, ofuscando nuestro entendimiento y jugando con nuestros sentimientos, para suscitar la rebeldía contra Dios y llevarnos a su terreno.

Ante la realidad humana del sufrimiento podemos escoger dos caminos: bien escandalizarnos, o bien buscar el sentido que este tiene.

Lo primero que tenemos que tener claro es que el dolor, el sufrimiento y la muerte, no son obra de Dios. Para poder entender esto debemos remontarnos al hecho que provocó el que estas realidades entraran en el mundo: el primer pecado de la humanidad, el pecado original.

Dios nos ha revelado a través de su Palabra esta verdad. Y, a través de la Escritura, podemos tener noticias de su desarrollo y de las consecuencias que este pecado tuvo para la raza humana. (Cf. Gn. 3). Desde entonces, el mal entró en el mundo. Nuestros primeros padres le abrieron la puerta, y el “Enemigo Malo, mentiroso, y homicida desde el principio” les incitó a ello.

Dios hizo el mundo bien, sin enfermedad ni muerte. El ser humano introdujo el mal en su vida. Jesús luchó contra él, perdonando pecados, expulsando demonios, curando enfermos, resucitando muertos… Los mandamientos son la muestra de que Dios es un Dios de Vida y de Bondad. ¡Cuánto sufrimiento se evitaría si todos los cumpliésemos! Por esta razón, ante estas circunstancias tan dolorosas, no deberíamos echarle la culpa a Dios.

Dios, en su bondad, viendo que el sufrimiento y la muerte ya habían entrado a formar parte de la vida humana, lo que hizo fue llenar de sentido y de mérito algo que de suyo no lo tenía, buscar una solución y poner fin a sus consecuencias.

Esto lo ven claro nuestros hermanos perseguidos. Ellos no culpabilizan a Dios de su situación, no reniegan de su fe. Al contrario, dan su vida para testificar con su sangre que ellos sí creen que el dolor y la muerte no son el final, que su sufrimiento, ofrecido y unido al de Cristo, es fuente de purificación, de  conversión y de redención. Tertuliano decía: “Sangre de mártires, semilla de nuevos cristianos”.

Los cristianos perseguidos encuentran su fuerza mirando a Jesús, y descubren el valor de su sufrimiento contemplando al Crucificado. Como dice el Concilio Vaticano II: “El misterio del hombre solo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado” (GS 22). Cristo, padeciendo por nosotros, nos dio ejemplo para seguir sus pasos, y abrió el camino con cuyo seguimiento la vida y la muerte se santifican y adquieren nuevo sentido. “Por Cristo y en Cristo se ilumina el enigma del dolor y de la muerte, que fuera del Evangelio nos envuelve en absoluta oscuridad” (GS 22).

Jesús vino a redimirnos, y lo hizo con un sufrimiento lleno de amor. Lo mismo hemos de hacer nosotros. Ser capaces de amar sufriendo y de sufrir amando.

Ya que el dolor y el sufrimiento son realidades humanas, suframos de manera que sirva para algo, suframos al estilo de Jesús. Y entonces, se llenará de alegría la vida, al descubrir que tu cruz no es en vano, y que dará mucho fruto.

Recuerda que en el modo de sufrir se ve la grandeza de un alma: así sufro, así amo. Y no olvides que al final nos espera el Cielo, donde se enjugará toda lágrima, donde ya no habrá más llanto, ni dolor.

-Hna. Estela Morales, SHM

 

Y ahora reflexionemos a través de estas preguntas:

- Ante una situación dolorosa, ¿cómo reaccionas?

- ¿Piensas que el sufrimiento tiene algún valor?

- ¿De dónde crees que sacan la fuerza los cristianos perseguidos para no escandalizarse ante sus sufrimientos?

- ¿Crees que hay alguna situación dolorosa imposible de superar?

- ¿Qué descubres en el sufrimiento de Jesús?

¿Cómo puedo ayudar?

Gracias a la generosidad de nuestros bienhechores, hemos podido seguir hasta ahora. Pero las exigencias van siempre en aumento y con frecuencia surgen gastos imprevistos, como reparaciones, adquisición de nuevas máquinas, etc.
Más información aquí.

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