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Miércoles, 05 Julio 2017 13:37

Yo hago lo que me da la gana

la autoridad padres a hijos

“Sí, es posible” son una serie de cápsulas de H.M. Televisión donde se responde sin pelos en la lengua a una multitud de preguntas a las que a veces no encontramos respuesta. En esta ocasión en www.eukmamie.org podrás encontrar la respuesta a: ¿Es posible la autoridad de los padres sobre los hijos?

 

Las cosas por su nombre

Autoridad en sentido estricto es el derecho de poder mandar, dirigir, dar normas. Este derecho, algunos lo ostentan porque el consenso social ha delegado en ellos esta facultad. A otros les es intrínseco, debido a lo que son o al roll que ocupan. Este es el caso, aunque no solo, de padres y  profesores.

En un sentido más amplio podemos definirla como poder. Pero no ya como un derecho, sino como la capacidad que algunas personas tienen para influir sobre el comportamiento de otros, y que no se debe  a un sometimiento fortuito de los demás por el papel que se ocupa sino a un aceptación de la voluntad del otro, que se hace propia como consecuencia de la admiración y el reconocimiento.

La gran tragedia es, que tanto en un sentido como en  otro, vivimos una crisis de autoridad. Esto se refleja en  un individualismo egoísta y mal educado, cuando no, en un tiranismo de los hijos sobre los padres y de los alumnos sobre los profesores. Sobre todo por parte de aquellos que no han tenido nunca una autoridad que les indique el camino a seguir a una edad en la que esto es sumamente necesario.

 

¿A qué se debe ?

A el complejo de inferioridad  que los poderes gubernativos, y ministeriales  han creado en aquellas personas encargadas de ejercer la autoridad, acolitados por los mass media, centrifugadoras de cerebros: Nos han hecho pensar que si eres capaz de establecer normas en casa o en el colegio, eres un tirano inmisericorde, que quieres tener a todo el mundo bajo tus pies. Y se crean leyes y derechos no para defender al débil sino para desvincularlo de las únicas personas que, ejerciendo su autoridad, le puede y debe proteger.

Padres y maestros ya no corrigen, y el resultado es una sociedad donde los  niños gritan y pegan a sus madres, en casa, en la calle, en la tienda…, adolescentes y jóvenes que maltratan psicológica y físicamente a padres y  profesores, poniendo como garante de su maltrato, unas leyes injustas, que solapan el famoso bullying de hijos y alumnos sobre padres y  profesores, y del Estado sobre todo bicho viviente que se atreva a pensar.

 

Gente frustrada, ” m”  para todos

( a buen entendedor pocas palabras …)

Hay personas que, por sistema, rechazan toda autoridad. Adolescentes perpetuos, que tienen grabado a fuego: a mí nadie me manda, yo no obedezco a nada, ¡viva la anarquía y el caos!

Muchos de ellos son pobre gente frustrada, anclada en la inmadurez, que no han logrado superar episodios pasados en las que se toparon con padres, profesores o jefes  autoritarios, que, como ellos, confundieron autoridad con autoritarismo. Pero este nada tiene que ver con una sana autoridad, generadora de orden, buena convivencia, seguridad y protección.

El autoritarismo, por el contrario, es la autoridad impuesta por sistema, irracional, no comprensiva. Mando, porque mando. Mando para sentirme superior, poderoso.

Es también, el ejercicio arbitrario de la autoridad, sin ninguna referencia a criterios válidos. Esta actitud se ve reflejada en acciones incoherentes, donde al otro se le pide lo que uno no da, como expresión de un privilegio, el de ocupar el lugar que se ocupa. Normalmente va revestido de humillaciones físicas, psicológicas o verbales, que en numerosos casos provocan frustración personal y rebeldía hacia toda autoridad, que después también se traslucirá en deserción.

 

Ni una cosa ni la otra

Pero se puede pecar también de deserción, que supone el no ejercicio de la autoridad por distintas razones. Las motivaciones de esta postura son diversas:

- Pueden responder a criterios mal fundados sobre lo que es o no verdadera autoridad.

-A una concepto erróneo de libertad, donde se deja que el otro haga o deshaga a su antojo, sufra quien sufra, esté bien o esté mal.

-A la huida del sacrificio que comporta el educar y el ejercicio de la responsabilidad.

- Miedo a las represalias y opinión de las personas sobre las que se tiene que ejercer la autoridad: chantajes emocionales, conflictos, ser tachados de retrógrados, carcas o trogloditas.

Este abandonismo defrauda a niños y adolescentes,  porque se ven privados de la ayuda  que necesitan en una etapa en la que no saben ni pueden ayudarse a sí mismos.

 

Para que pienses:

-¿En la familia y la escuela es necesario que se ejerza la autoridad ? ¿por qué?

 

-¿Qué aspectos son propios en un buen ejercicio de la autoridad?

 

-¿Piensas que hoy en día se sabe mandar?

 

-¿Qué crees que ha provocado tanta rebeldía ante todo lo que suponga autoridad?

 

-¿Cuáles son las consecuencias del permisivismo?

 

¿Cómo puedo ayudar?

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