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ÚLTIMOS PODCASTS
10 minutos con Jesús: Las uvas de la ira o de la alegría
«Nosotros somos esos labradores que El Señor espera que le entreguen los frutos a su tiempo».
El Sacerdote- D. Pablo Sanchis Cano: Mi vida pertenece a Dios
Siempre ha costado entender la vida sacerdotal y, sobre todo, el celibato. Muchas voces han sostenido que este tipo de vida es una fuente de frustraciones para el sacerdote. Pero no es así. El sacerdote escoge libremente esta forma de vida para identificarse más con Jesucristo. D. Pablo Sanchis Cano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), tiene clarísimo que él es solo de Dios y que es esa unión íntima con Él la que le permite estar disponible para las necesidades de los demás. Continuando su reflexión, D. Pablo ve necesario el uso de un distintivo sacerdotal que muestre visiblemente que el sacerdote es de Dios y que solo nos dará a Dios.
Compartiendo a Jesucristo: Una fe pequeña
«Ay de nosotros si somos ocasión de pecado para los demás».
El Sacerdote- D. Pablo Sanchis Cano: En la Eucaristía está todo
D. Pablo Sanchis Cano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), señala que, aunque el sacerdote no tiene obligación de celebrar la Santa Misa diariamente, solo el domingo, debe recordar la palabra de Cristo, que dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros» (Jn 6, 53). El sacerdote tiene esta posibilidad de comulgar a diario: ¿y no va a hacerlo? La Santa Misa nos ofrece la oportunidad de tener a Dios entre y en nosotros. No podemos prescindir de la Eucaristía como si fuera una cosa más en nuestro día.
Buenas noches, Teo: El árbol de los problemas
Aprende con Teo a dejar tus problemas fuera de casa y a alejarlos de tu vista para ver su tamaño real.
Compartiendo a Jesucristo: Fidelidad en lo pequeño
«Si en las pequeñas cosas que Dios nos encomienda no somos fieles, no nos encomendará cosas más grandes».
El Sacerdote- D. Pablo Sanchis Cano: Guarda tiempo para la oración
Un sacerdote que no reza corre el peligro de perder su ministerio, no porque no tenga vocación, sino porque las cosas del mundo acabarán por atrapar su corazón para arrastrarlo lejos de la voz de Dios. Sabiendo esto, D. Pablo Sanchis Cano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), guarda siempre al menos una hora al día para estar a solas con el Señor, expuesto en la custodia. Allí, en esa soledad con Dios, el alma encuentra la intimidad con su Creador, y este le muestra las cosas que aún debe purificar, aquellas otras contra las que debe luchar y reaviva el recuerdo de por qué vive, por qué está luchando, por qué es sacerdote y cuál es su meta final: glorificar a Dios con su vida y alcanzar la vida eterna.
Fuego de amor: La fe nos ayuda a comprender las realidades espirituales
En este podcast de «Fuego de amor», el P. Rafael Alonso Reymundo, nos enseña que las palabras del Señor son veraces.
Cómo van a creer: Poder transformador del amor
¿Cómo vivir la esperanza? Con el corazón en el cielo. Poseemos este deseo de los bienes eternos porque el Señor mismo nos lo ha prometido. ¡Escucha al P. Félix López, SHM, en «Cómo van a creer»!
Compartiendo a Jesucristo: Dame cuenta de tu trabajo
«¿Qué estás haciendo con los talentos que el Señor te ha dado?».
Artículos Revista HM: Que sea nuestro el reino de los cielos
En esta recopilación de artículos de la Revista HM, recordaremos el llamado que nos hace el Señor a lo largo de la historia: ¡No tengáis miedo!.
10 minutos con Jesús: Obvio que Jesús se parece a San José
«Como cuando ves a un hijo que se parece a su padre, así era Jesús: como San José».
El Sacerdote- D. Pablo Sanchis Cano: El presbítero también es limitado
Es cierto que el presbítero debe estar sobre sí mismo más que un laico porque representa a Jesucristo y, por lo tanto, no puede comportarse ni expresarse de cualquier forma. Pero D. Pablo Sanchis Cano, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), subraya que es importante que el pueblo, y el mismo sacerdote, recuerden que el presbítero sigue siendo un ser humano, limitado, para el que las caídas y los fallos entran dentro del día a día. El problema no está en caer, sino en no levantarse, o aún peor, no luchar para evitar esa caída.
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