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La fe de los cristianos sirios es más fuerte que la guerra

resu1 rim y fadi

Este programa de «Tras las Huellas del Nazareno» que la Fundación EUK Mamie-HM Televisión acaba de publicar, nos presenta a Fadi Janawi y Rim Battika, matonio católico procedente de Alepo (Siria) y que reside actualmente en Toledo (España) tras haberlo perdido todo en ese conflicto que los medios de comunicación se empeñan en llamar «la Guerra de Siria». Rim Batikka explica: «Vine con mi familia, mi marido y nuestros dos hijos, hace tres años y medio. Salimos de la guerra y vinimos aquí para empezar una nueva vida, para ayudar a nuestros hijos a encontrar un nuevo futuro».

Fadi Janawi ejerció como abogado durante veintidós años. Tenía su propio bufete en Alepo y era el abogado de la Iglesia greco católica en Alepo. Hasta que llegó lo inimaginable en una ciudad donde existía una convivencia pacífica entre las diversas religiones: «Nunca pensamos que íbamos a estallar una guerra en Siria… En Alepo aparecieron más de 40 o 50 grupos islámicos. Cada uno controlaba un barrio o dos. Además, todos estaban armados y todos tenían la misma doctrina, especialmente sobre los cristianos».

Fadi Janawi afirma contundente: «Yo creo que no es una guerra civil, porque los cristianos y los musulmanes —de todos los ritos—, estaban viviendo en armonía, paz y seguridad en toda Siria. No había ningún problema.  Puede ser que la “primavera árabe” y esta guerra la empezaran los grupos armados extremistas, ya que todos seguían una doctrina islámica extremista…» Para Fadi es claro que el objetivo de esta guerra son los cristianos: «En este conflicto, todo el país sufre por la guerra, tanto musulmanes como cristianos, pero los ataques de los grupos islámicos los sufren especialmente los cristianos. Algunas veces nos preguntan: “¿Por qué se dice que los cristianos son perseguidos por grupos extremistas?” Están perseguidos porque los grupos extremistas queman las iglesias, roban todo lo que tiene valor, obligan a los cristianos a no tocar la campana en sus pueblos, rompen las cruces, quitan las imágenes de Santa María de la plaza de los pueblos, secuestran cristianos, secuestran sacerdotes, secuestran obispos».
resu2 rim y Fadi

No habla en teoría Fadi, sabe lo que dice: «Conozco personas y amigos que llevan secuestrados desde 2013, y que hasta ahora se encuentran desaparecidos porque son cristianos. El obispo Juan Ibrahim y el obispo Al-Yazigi están secuestrados desde el 2013. El P. Michael Kayyal se encuentra secuestrado desde el 2014. Mi amigo, el doctor Fadi, murió cuando los grupos armados atacaron su autobús, igual que la hija de un amigo. Mataron al hijo de nuestra vecina cuando estaba en su casa. Él solo tenía diez años cuando cayó un proyectil en su casa. Hay muchos ejemplos de vecinos, amigos, personas conocidas, todos sufrieron esta guerra. Entre ellos, mi amigo, el Padre Francis. Cuando los extremistas atacaron el pueblo de Alghasania donde él estaba —eran del Estado Islámico, quizás del frente del Nusra—después de varias amenazas, robaron el convento, lo quemaron y a él lo mataron».

Rim describe su angustia de madre, con sus hijos en la escuela, y un coche-bomba cargado de explosivos que estalló a la puerta de la Iglesia. Y revela la maldad con la que los terroristas planeaban los ataques: «A veces, después del primer proyectil, en menos de treinta minutos cae otro en el mismo sitio. Esto lo hacen porque la gente viene a ayudar a los heridos y con el segundo proyectil matan a quien viene a ayudar». Y las duras condiciones de vida: «Vivimos un periodo de mucho sufrimiento. Cortaron el agua, nunca había electricidad. Tuvimos periodos de dos o tres meses sin agua. Íbamos a las Iglesias a coger agua de sus pozos para poder beber y ducharnos… Fue muy duro. El hombre puede vivir sin electricidad, pero sin agua no puede».

Fadi y Rim han visto la muerte cara a cara. Cuenta Fadi: «Una vez cayó un mortero y entró por la pared exterior de mi bufete… ¡Gracias a Dios, gracias a Dios no explotó! Creo que mi fe y mi relación con Dios, la relación de todos los cristianos con Dios, es la que nos da la fuerza para tener estabilidad en los tiempos duros».

Pero la fe de los cristianos sirios es más fuerte que la guerra. resu3 rim y fadiFadi habla de personas como los cristianos de Maalula, un pueblo conocido porque la mayoría de sus habitantes son cristianos que hablan el arameo, la lengua de Jesucristo: «Atacaron las casas cristianas y mataron a los que rechazaron convertirse al Islam. Esta es una evidencia de que los cristianos están dispuestos a ser testigos de Jesucristo, incluso a ser mártires. De hecho, lo que he visto en los cristianos es que, a pesar de todo este horror en el que viven, los sacerdotes y los obispos animaban a los cristianos a vivir su fe y a no tener miedo. Y a pesar de que caían proyectiles y misiles, mi familia y otros cristianos íbamos a la iglesia para asistir a misa, a pesar de que hay iglesias muy cerca de los grupos armados. La fe de los cristianos en esta guerra es más fuerte. La fe nos dio la determinación, la fuerza para ser pacientes».

«Aunque fueron tiempos duros, de dolor, de tristeza por tener que despedir a personas conocidas que fueron secuestradas o asesinadas, la fe nos dio más fuerza para tener estabilidad y para estar más cerca de la Iglesia. Jesucristo, a través de la Iglesia, fue el refugio para los cristianos, ya que no había nadie para ayudarnos, excepto Dios, y Dios va a salvarnos».

Fadi y Rim se saben salvados gracias a la mano providente de Dios. Ellos habían participado en la JMJ de Madrid en el año 2011. Tres meses después de su regreso a Siria comenzó la guerra en su país. La amistad que hicieron con la familia que les acogió en Toledo (España) les permitió escapar de la guerra refugiándose en casa de sus amigos.

Lo que es claro para Fadi y Rim es que «La verdad (de lo que está pasando en Siria) no llega entera a occidente». Fadi señala: «Cuando llegamos a España, yo estaba sorprendido, porque muchos españoles no tenían ni idea sobre lo que estaba pasando en Siria. (…) Las noticias que llegan aquí a través los medios no cuentan toda la realidad. Puede ser que digan parte de la verdad… Explican un punto de vista, pero no todos. De los siete años de la guerra, he pasado tres y medio aquí, en España, y no escuché ni una sola vez en la televisión una noticia sobre los cristianos que han muerto, o cristianos secuestrados, o sobre los bombardeos en los conventos, o sobre un sacerdote que fuese secuestrado».

Fadi quiere decir unas últimas palabras: «Hay cristianos que viven en Medio Oriente derramando su sangre. Y los cristianos necesitan vuestras oraciones y también necesitan —si podéis— vuestra ayuda económica».  Su esposa, Rim, concluye: «Quiero decir que Jesucristo está con nosotros, y estará con nosotros. Él no nos ha abandonado nunca».

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