Mis manos están consagradas
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- Categoría: D. Salvador Romero
D. Salvador Romero, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), no recuerda haber reflexionado durante su infancia y juventud sobre la posibilidad de ser llamado por Dios para ser sacerdote. De hecho, por diversas circunstancias, pero en especial por la atracción del mundo, acabó alejado de la Iglesia durante un tiempo. Hoy, tras catorce años de sacerdocio, D. Salvador Romero solo da gracias a Dios por haberle elegido, convencido de que el único sentido de su vida es ser instrumento para que Cristo pueda llegar a las almas a través de los sacramentos, especialmente el de la Sagrada Eucaristía.
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D. Enric Roig Vanaclocha, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, esperaba con gran deseo y alegría su ordenación sacerdotal, pero lo que no podía prever era que el Señor probaría su fe antes de la llegada de este día. Cerca ya de la fecha prevista para su ordenación, comenzó la pandemia del Covid-19. Muchas actividades pastorales tuvieron que ser canceladas y otras amenazadas de llegar a ser pospuestas, entre ellas las ordenaciones sacerdotales. D. Enric vivió esta posibilidad como un gran sufrimiento. No comprendía porqué, si ansiaba darle toda su vida a Dios, tenía que esperar más tiempo para hacerlo. Pasada esta prueba, el Señor dispuso todo para que se pudiese realizar la ceremonia y este sufrimiento aumentó la fe de D. Enric y fortaleció su vocación, haciendo crecer en él la alegría y el deseo de ser solo y siempre para Dios.
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