El mérito no es nuestro
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- Categoría: D. Santiago Carbonell
El sacerdote siempre corre el peligro de olvidarse de que su ministerio lo ha recibido de Dios y no debería gloriarse por lo que hace, sino glorificar a Dios constantemente por haber querido utilizar sus pobres manos para hacer llegar a todos los hombres su gracia. D. Santiago Carbonell, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), lo tiene muy presente. Sabe que las conversiones de las que ha sido testigo no han sido obra suya, sino solo de Dios y que, cada vez que pronuncia las palabras «Esto es mi Cuerpo» y «Esta es mi Sangre», Jesucristo mismo utiliza sus manos para hacerse presente bajo las especies de pan y vino. Esto es un misterio que solo se entiende si uno se pone las gafas de la fe porque, desde una visión meramente humana, es imposible de comprender.
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El P. Luke DeMasi, como Siervo del Hogar de la Madre que es, tiene como tercera misión «la conquista de los jóvenes para Jesucristo». Este es el apostolado prioritario, aunque no exclusivo, del Hogar de la Madre. Durante el tiempo que ha estado destinado en Irlanda, ha podido experimentar de primera mano la «sed de verdad» que los jóvenes tienen. Ellos —subraya el P. Luke— tienen derecho a saber que son amados por Dios y que su vida va más allá de lo que el mundo puede ofrecerles. Pero, para eso, necesitan ser evangelizados.
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