Un don poco valorado
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- Categoría: D. Luis F. Ochoa de Aranda
D. Luis F. Ochoa de Aranda, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia (España), reflexiona en este primer programa de este bloque de «El sacerdote» acerca del don del sacerdocio y de los peligros que lo acechan actualmente. Considera que lo peor que le puede ocurrir a un sacerdote es que no proclame la conversión al mundo y que él mismo se convierta al mundo. El sacerdote no debe olvidar el mandato que ha recibido por medio de Jesucristo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16, 9-15). La conversión de los pecados, la confesión frecuente, la certeza de que existe el gozo eterno del Cielo, pero también la posibilidad de una condenación eterna, son algunos de los temas sobre los que el sacerdote no puede dejar de predicar.
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D. Enric Roig Vanaclocha, sacerdote de la Archidiócesis de Valencia, esperaba con gran deseo y alegría su ordenación sacerdotal, pero lo que no podía prever era que el Señor probaría su fe antes de la llegada de este día. Cerca ya de la fecha prevista para su ordenación, comenzó la pandemia del Covid-19. Muchas actividades pastorales tuvieron que ser canceladas y otras amenazadas de llegar a ser pospuestas, entre ellas las ordenaciones sacerdotales. D. Enric vivió esta posibilidad como un gran sufrimiento. No comprendía porqué, si ansiaba darle toda su vida a Dios, tenía que esperar más tiempo para hacerlo. Pasada esta prueba, el Señor dispuso todo para que se pudiese realizar la ceremonia y este sufrimiento aumentó la fe de D. Enric y fortaleció su vocación, haciendo crecer en él la alegría y el deseo de ser solo y siempre para Dios.
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